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Los goles del viento en Linares

Por Gonzalo Flores

El selecto grupo de los goleros que han convertido goles de arco a arco. 

Nunca Eolo, el dios del viento, había estado tan aliado a un equipo en un partido de nuestro balompié, ni tampoco había sido tan protagonista. Ese día se vistió de “Toro Albirrojo”, porque en esa oportunidad, en vez de controlar las tempestades, como lo dicta la mitología helénica, se asoció con los maulinos, aún más específicamente con los jugadores Luis Tapia Osses y Ricardo Lee del Campo. 

Recuerda Luis Tapia, arquero de Deportes Linares (Lister Rossel) desde 1972 a 1983, siendo el único club del profesionalismo en el que jugó: “Fui descubierto jugando de arquero en el patio de mi casa, por un legendario de los albirrojos, Adolfo Águila, el cual me desafió a atajar un informal penal, pateado al ángulo, en el que volé con mano cambiada, desviándolo, causando la impresión del crack linarense”. Águila me sugirió ir a probarme a las inferiores del Lister (1971), lo cual en primera instancia no realicé, pero sí despertó en mí el comenzar con una carrera futbolística, ya que con 16 años nunca había jugado en ningún equipo de fútbol, por lo que me considero un jugador atípico, que no tuvo formación, ni hice divisiones inferiores”. 

Luis Gonzalo Tapia Osses, nacido un 9/02/1955 en Linares, llegó a Lister Rossel en 1972, con 17 años, a jugar en ese entonces en el campeonato de Fútbol Joven de la Asociación Central, y en un partido en un estadio de Collao lleno, ante Deportes Concepción, de preliminar del primer equipo del “León de Collao”, jugó óptimamente, lo que lo catapultó a ser citado al primer equipo por primera vez, a fines de 1972, yendo a la banca, lo cual fue el inicio de un hermoso ritual, que se repitió durante 12 años, alternando con arqueros como Carlos Luarte, Exequiel Chávez, Guillermo Valle o Marco Cornez.

Tapia me relata en una extensa conversación telefónica, en la que se muestra muy locuaz, que como él dice, que recordar lo saca un poco de su rutina laboral, la cual para él no ha sido interrumpida en época de contingencia sanitaria: “En ese partido en Collao anduve muy bien, fui nominado a la Selección chilena Juvenil, que se preparaba para el Sudamericano de la categoría de Chile en 1974 junto al central albirrojo Luis Pacheco, pero los dirigentes ocultaron dicha nominación para que no asistiéramos, porque tenían miedo a que algún equipo nos pudiera “tentar”, debido a nuestro buen momento”. 

El 21/06/1981, por la quinta fecha de la primera rueda del torneo oficial de Segunda División, jugaron en Linares el local contra Huachipato, duelo ganado por Deportes Linares por 4-3. Fue a los 35 minutos, con Deportes Linares buscando el empate, y luego del 0-1 transitorio de Juan Carlos Rodríguez Altamirano para Huachipato, cuando Ricardo Lee, luego de un ataque frustrado de los “Toros” por la defensa acerera, envía la pelota al córner, el cual es ejecutado desde la esquina surponiente. Lee, con su zurda exquisita y con la colaboración del viento, ejecutó el cobro, quedando el arquero Fairlie pasado y la pelota se coló en el vértice del segundo palo, desatando la celebración espontánea ante ese gol inédito en Linares. Los 797 asistentes sorprendidos y eufóricos, emitieron un estridente grito de pasión, por el gol olímpico de Lee, cuya denominación deriva del gol de Cesáreo Onzari (Argentina), encajado en 1924 a los campeones olímpicos vigentes (Uruguay), motivo por el cual ese tipo de gol adquiere esa denominación. Su hijo, el arquero Miguel Ángel Onzari, jugaría en Colo Colo y saldría campeón de Chile en 1972, su único año en el club. 

Ricardo Lee del Campo (1964-2009), jugó en Deportes Linares, O’Higgins, Huachipato, Universidad Católica, Deportes Antofagasta, Coquimbo Unido, Rangers y Audax Italiano. También defendió una Selección chilena B que jugó la President’s Cup de Corea en 1987. En el año 2009, a los 45 años Lee, fallece de E.L.A. (Esclerosis Lateral Amiotrófica), enfermedad degenerativa que lo aquejaba desde hacía un tiempo.

Fue un momento surrealista el evidenciado por los hinchas aquella lluviosa y gris tarde otoñal en Linares, sin saber que ocho minutos después vendría un fenómeno aún más sui generis para nuestro fútbol. Con la inquietud del empate, y con un partido que no había tenido muchas llegadas a las porterías, quizá por efecto del temporal de lluvia y viento que se estaba produciendo, y que según las crónicas de prensa de la época, se pensó en no jugar, hasta que finalmente se optó, por lo contrario, sin saber el árbitro Juan Carvajal, que su decisión lo haría testigo de un partido inédito en el profesionalismo del fútbol chileno. Luego de una devolución del central Luis Pacheco, el portero Luis Tapia, pensando en “ganar” metros, producto del mal estado de la cancha, semi inundada, con el viento a favor, optó por pegarle al balón fuertemente, luego de su saque de valla.

Luis Tapia señalaría: “La pelota estaba pesada, sorprendentemente se elevó mucho y al llegar al área, bajó repentinamente, dio el bote a unos 5 metros del área grande, con un bote no demasiado alto, pero de todas maneras pilló adelantado a ‘Pancho’ (Francisco Fairlie). Yo no lo creía, hasta que Carvajal pitó y apuntó la mitad de la cancha”. El clima, el viento, el azar, o Eolo, nunca sabremos cuál fue el factor que intervino para que Deportes Linares, a los 43 minutos del primer tiempo, fuera ganando por 2-1, en las condiciones antes relatadas. “Al final del partido me acerqué donde ‘Pancho’ Fairlie, y vi en él la frustración y le dije, “’Pancho’, pudo haber sido en cualquiera de los dos arcos”, para en cierta forma poder amortiguar su afrenta como arquero, luego del gol olímpico y gol de arco a arco. Francisco Fairlie nunca lo superó y con el tiempo se transformó en una tortura que los medios le hablaran de dicha tarde en Linares”, recuerda Tapia.

El partido continuó y se jugó con lo que implicaba una cancha inundada y con un viento importante. Terminó 4-3 a favor de los de El Maule, con goles de Luis Silva y Jorge Aburman, y para los acereros un hat-trick de Rodríguez, quizá como un dato más, para sumar a este particular partido. 

DEPORTES LINARES 4-3 HUACHIPATO 

21/06/1981. Fecha 5 Segunda División 1981. Estadio Fiscal de Linares. Público 797. Árbitro Juan Carvajal. 15:30 hrs. 

Deportes Linares: L. Tapia; Godoy, Zumelzú, Pacheco, Martínez, Rojas, Silva, Pérez, Aburman (A. Tapia), Bonhomme y Lee (Pedroso). DT Tucapel Bustamante. 

Huachipato: Fairlie; Durán, Avilés, Rivera, Delgado, Muñoz (Contreras), Cáceres, Prieto, Ortega (Tapia), Ormeño y Rodríguez. DT Luis Vera. 

GOLES: Rodríguez 5’, Lee 35’, L.Tapia 43’, Silva 53’, Aburman 66’, Rodríguez 87’ y 89’. 

Tarjetas Rojas: Bonhomme 26’ (L) y Ormeño 31’ (H). 

Los otros goles de arco a arco en el fútbol chileno

 

En el fútbol profesional chileno se han convertido en otras 3 oportunidades “goles de arco a arco”, en distintas divisiones de nuestro fútbol.

En Primera División, el 4/11/1990, el argentino-paraguayo Osmar Brunelli anotó la apertura del marcador a los 7´ en el triunfo de Arturo Fernández Vial por 2-1 sobre Santiago Wanderers, en Playa Ancha, venciendo al arquero Guillermo Velasco Leiva.

En la Segunda División (actual Primera División B), aparte del ya aludido de Luis Tapia, un 24/10/1973 en el Estadio Municipal de San Antonio Unido, por la segunda fecha de la segunda rueda, San Antonio Unido cae 1-3 recibiendo Deportes Aviación, y el 0-1 transitorio fue obra del portero Wilfredo Leyton Morales, que venció a Teodoro Gantz Lanyon al minuto 21; El tercero fue en la Segunda División Profesional, un 26/05/2012, en el Estadio Municipal de Los Ángeles por decimoprimera fecha de la primera rueda, cuando Deportes Iberia cae en 1-2 recibiendo a Arturo Fernández Vial, y donde el golero uruguayo, Darwin Nievas Vagnoni, batió en los 89´ al portero iberiano Germán Sotelo Cárdenas, anotando el gol del triunfo definitivo. 

En este último partido, al igual que en Linares en 1981 (gol de arquero y gol olímpico de Tapia y Lee respectivamente), se marcaron goles particulares, ya que aparte del gol del arquero Nievas, Tomás Salazar de Iberia Bío Bío, marcó un gol de chilena a los 81 minutos. 

Todos goles con un matiz y un condimento distinto, como el de Leyton, el primero del profesionalismo en Chile; el de Brunelli, por ser el portero pionero en hacer un gol de arco a arco en la división estelar del fútbol nacional; lo épico del gol de Nievas, por haberlo convertido a segundos del término del tiempo reglamentario y el plus de haber sido el gol del triunfo. Pero el de Tapia, bajo un temporal a cuestas y lo particular del gol olímpico de Lee, gol convertido en el Chile profundo, en circunstancias adversas y lejos del glamour del fútbol criollo.

Ya estando alejado del fútbol de cada día, retirado y viviendo de una faceta laboral en la que tuvo que hacerse parte luego de su retiro temprano (1983) con 28 años, luego de una tarde negra y al considerar que físicamente ya no estaba a punto, encontrándose trabajando en el área de la locomoción colectiva, Luis Tapia recordó: “Un viejo amigo se me acerca un día y me felicita por el gol convertido a Fairlie esa recordada tarde, y me relata que estaba radicado en Francia y que, en alguna parte, pudo ver en una publicación del Libro de los Récords Guinness en su versión francesaque hacía referencia a mi gol”, lo demás queda para la imaginación, sin que sea certeza si será parte de la realidad o del mito, así como el dios Eolo, que esa tempestuosa tarde se hizo albirrojo en la sureña ciudad de Linares. 

 

Fuente: diario La Tercera 22/06/1981. 

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