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Ladrones de goles

Por Edgardo Marín Méndez

Fue a fines de 1972 cuando empezamos a investigar con Julio Salviat para el aniversario 50 de Colo Colo, que terminó en 1974 con la publicación del libro “De David a Chamaco (Medio siglo de goles)”. Partimos con los colegas más veteranos y algunos protagonistas del pasado albo. No nos fue muy bien. Los recuerdos eran inexactos o contaminados por imágenes personales que les asignaban un protagonismo exagerado o inexistente.

Obviamente, partimos a lo que entendíamos la fuente máxima del fútbol chileno: la Asociación Central de Fútbol, en Cienfuegos con Erasmo Escala (hoy ANFP). No había nada. Nada de nada. Muy cerca de su sede, a la vuelta de la esquina por Cienfuegos, estaba la de Colo Colo. Nada, salvo la brillante memoria de Vicente Riveros, pero ya estábamos advertidos de que la memoria, por buena que sea, no es ciento por ciento confiable.

De modo que partimos hacia la Biblioteca Nacional, sección Periódicos Nacionales. Y empezamos a caminar por sus pasillos para llevar los viejos tomos hacia al improvisado espacio de lectura dispuesto por los muchachos de la sección para los investigadores frecuentes. Luego llegarían, o tal vez ya estaban entre nosotros, los depredadores armados de hojas de afeitar que no tomaban apuntes sino que recortaban las noticias deportivas y que deberían estar presos y sus recortes confiscados.

Años más tarde, en la investigación del centenario de nuestro fútbol (publicado en 1995), ya sabia que en la anfp no había nada más allá de la prodigiosa memoria de Pedro Fornazzari y Manuel Burboa, quienes se sorprendieron, al leer los textos originales, de todo lo que no recordaban…

Recuerdo esto porque, a ¡25 años! de la publicación de esta última obra, aún la ANFP sigue dando un triste espectáculo con su historia y sus estadísticas. Ahora ha sido a propósito del discutido liderazgo histórico de Esteban Paredes entre los goleadores de los campeonatos de primera división. La ASIFUCH, la Asociación de Investigadores del Fútbol Chileno, formada por eficaces estadígrafos y estudiosos de la que soy socio honorario a mucha honra, discutió los 216 goles del goleador albo. En primera instancia, la rectora del fútbol chileno reconoció que en realidad eran 215. Al día siguiente, sin explicación alguna, volvió a los 216. Chasco profundo.

El gol en discusión es uno que Paredes marcó en un empate 2-2 con Cobresal en 2011, que más tarde sería anulado y adjudicado por 3-0 a los nortinos. Según la segunda versión y final de la ANFP, el gol vale. (Lo que genera un nuevo problema, pues deberían validarse los 7 marcados por Washington Abad para Lota Schwager en un 14-1 a un equipo de juvenil de Rangers en 1978, más tarde anulado. Empataría los 7 de Luka Tudor, en el 8-3 de la Católica a Antofagasta en 1993. Este hecho lo defiende otro estadígrafo de ASIFUCH, Luis Torres).

¿Sabe usted qué es lo peor de todo? Que aun validando ese gol y su total de 216 a Paredes, sigue sin ser el goleador histórico exclusivo de Chile, pues sólo alcanza a Francisco “Chamaco” Valdés en el liderazgo.

Ese total de 216 de Valdés se consignó en 1995, hace 25 años, y no está en discusión, salvo por la ANFP, cuyo analfabetismo histórico y estadístico le otorga 215.

¿Es posible tal ineptitud?

Publicada en El Mercurio el 01-07-2020