Inicio HistoriasUn siglo de gloria: Jorge Robledo, el primer ídolo internacional del fútbol chileno

Un siglo de gloria: Jorge Robledo, el primer ídolo internacional del fútbol chileno

Por Carlos López Verdugo

Si a cualquier chileno, ducho en la historia del balompié criollo, se le preguntara por el edén futbolístico nacional, sin dudas, encumbraría en ese Olimpo a la bendita “generación dorada”, esa que tiñó de gloria la camiseta roja tras una centuria de fracasos. Los nombres de Arturo Vidal, Claudio Bravo, Charles Aránguiz, Gary Medel o Alexis Sánchez (por mencionar sólo a algunos), saltarían a la palestra vertiginosamente.

En ese firmamento habría un espacio también para Elías Figueroa, Iván Zamorano, Sergio Livingstone y Marcelo Salas. Además, también tendrían cabida Leonel Sánchez, Luis Eyzaguirre, Alberto Quintano, Jorge Toro, Carlos Cazsely y el gran Francisco ‘Chamaco’ Valdés, qué duda cabe. 

Sin embargo, la memoria colectiva del balompié, y de la literatura futbolera, ha sido ingrata y caprichosa con un hombre que merece también engrosar la historia linda del fútbol nacional: Jorge Robledo Oliver, el ‘Gringo’, como lo motejaron quienes disfrutaron con sus goles y sus títulos con Colo-Colo, en Chile, o ‘Pancho’, como cariñosamente lo bautizaron en Inglaterra, donde, a punta de dianas, se metió en el corazón de los hinchas del Newcastle United.

Hijo de Arístides Robledo, contador que se ganaba la vida llevando los números a una mina salitrera perdida en el árido norte chileno de propiedad de una acaudalada familia inglesa, y de Elsie Oliver, oriunda de Yorkshire del Sur, casi en el corazón de Inglaterra, quien, tras el colapso económico que significó para toda Europa la Primera Guerra Mundial, viajó a Sudamérica a probar suerte como institutriz; Jorge Robledo Oliver nació el 14 de abril de 1926, en la ciudad de Iquique.

Arístides Robledo y Elsie Oliver, padres de Jorge y ‘Ted’ Robledo

La novel familia, a poco andar, comenzó a agrandarse y, al cabo de unos cuantos años, el pequeño Jorge ya jugueteaba con su hermano Eduardo y con el pequeño Walter, repartiendo sus días entre la brisa de Iquique y la mustia pampa. Sin embargo, el calor del hogar se apagaría tan rápido como se había multiplicado: el declive económico mundial producido por el crac de la bolsa de Wall Street, en 1929, repercutió con ímpetu en la industria salitrera nacional, haciendo que muchas oficinas cerraran sus puertas para siempre, entre ellas, la mina en que se ganaban la vida los padres de Jorge.

La partida de Chile y el desapego de su padre

Así, en 1932, no quedó más opción que cruzar el Océano Atlántico y probar suerte en Inglaterra, pero la familia que se asentaría en el número 97 de Barnsley Road, en West Melton, no estaría completa. Embarcados en el MV Reina del Pacífico con destino a las islas británicas, el transporte partiría a las seis de la tarde y, a eso del mediodía, Arístides le comentó a su esposa que bajaría a comprar cigarrillos. Descendió del navío, se internó en la ciudad y jamás regresó. 

Cuando llegó el momento de partir y Arístides aún no aparecía, la primera sospecha fue que algo grave podía haberle ocurrido. De inmediato se dio aviso a las autoridades para iniciar su búsqueda y tras cerca de dos horas sin obtener resultados, y comenzando a pensar que quizás la desaparición había sido deliberada, el capitán del barco decidió finalmente ordenar la partida. En el muelle quedaban los sollozos inconsolables de Elsie y de sus pequeños hijos, quienes, sin comprender lo que sucedía, presenciaban entre lágrimas la inesperada partida. La relación de Jorge con Chile se cortaría por más de dos décadas y crecería como un joven inglés más.

El MV Reina del Pacífico, trasatlántico de la Pacific Steam Navigation Company en que el pequeño Jorge, sus hermanos y su madre abandonaron Chile.

Ya en edad escolar, y bajo el rigor de la legislación británica, que exigía la asistencia desde los cinco años, el pequeño Jorge ingresó a la Brampton Ellis School, en Rotherham. Aquella humilde institución, enfocada en cobijar y educar a niños de escasos recursos, se convertiría, sin saberlo, en la primera fragua de una estrella de talla mundial. Fue en esos patios donde el ‘Gringo’ comenzó a dar destellos iniciales de su genio. Su primera gran gesta llegaría en 1939, erigiéndose como la figura excluyente de la Totty Cup, una histórica y tradicional competición de balompié para escuelas primarias de South Yorkshire que se disputaba desde 1923.

Con apenas 13 años recién cumplidos, el incipiente artillero iquiqueño se dio maña para despacharse media docena de goles en las instancias decisivas del torneo. Primero se matriculó con un doblete frente al Kirk Balk, guiando a su escuela a un ajustado triunfo por 3-2 en semifinales. Luego, desató toda su furia goleadora en el partido por la corona, clavando cuatro dianas en la aplastante victoria por 9-0 sobre el Thurnscoe Hill. Aquellas redes rotas le permitieron esculpir su nombre a temprana edad en las canchas de South Yorkshire, los mismos pastos que, muy pronto, serían testigos privilegiados del inagotable vendaval de goles que el chileno tenía por desatar.

Jorge Robledo, abajo y al centro,con 13 años, posando junto al cuadro del Brampton Ellis School, tras ganar la Totty Cup.
La Segunda Guerra Mundial y sus inicios como profesional

Conforme transcurría el tiempo, la entrada del ‘Gringo’ a la adolescencia chocó de frente con los años más oscuros del siglo XX: Inglaterra se sumía de lleno en los horrores de la Segunda Guerra Mundial.

Ante el colapso de la producción de carbón a raíz del conflicto, el gobierno de Winston Churchill, a través de su ministro del Trabajo, Ernest Bevin, impulsó un programa de emergencia para inyectar mano de obra en los yacimientos. Así, el 10% de los reclutas llamados al servicio militar fueron destinados a las profundidades de la tierra, un grupo de jóvenes que pasaría a la historia como los ‘Bevin Boys’. Por azares del destino, Jorge corrió con la fortuna de ser uno de los elegidos, y vaya que lo fue. Pese a lo extenuante y sombrío de las jornadas bajo tierra, empuñar una picota siempre sería mejor destino que empuñar un fusil en el frente de batalla.

Con una disciplina de hierro, Robledo debió multiplicar sus horas para compartir sus estudios con el arduo trabajo en las minas, sin soltar jamás su romance con la pelota. Su talento se pulía en las divisiones inferiores del Huddersfield Town FC y ganaba roce de competencia en el Wath Wanderers FC, filial amateur del Wolverhampton que competía en las ásperas ligas de Yorkshire. Era cuestión de tiempo para que su nivel, que ya descollaba y pedía a gritos escenarios mayores, llamara la atención del Barnsley, el cuadro más importante de South Yorkshire que no dudó un segundo en posar sus ojos sobre ese joven forjado entre el hollín y el gol, atrayéndolo definitivamente a su redil para dar el puntapié inicial a su carrera profesional.

El ‘Gringo’ con la camiseta roja del Barnsley FC, escuadra a la que defendió en 105 encuentros oficiales, marcando 47 goles

En los seis años que defendió la camiseta del Barnsley, que le significaron disputar partidos en la máxima categoría de Inglaterra, en la FA Cup y también en la Segunda División, Jorge Robledo disputó 114 partidos oficiales, marcando 47 goles, toda una proeza, teniendo en cuenta que los marcó entre los 17 y los 22 años. Todo esto, hizo que el poderoso Newcastle United, que bregaba por reverdecer laureles, pusiera sus ojos en él e intentara ficharlo para la temporada que se avecinaba.

Su llegada a Newcastle United

No fue una negociación sencilla. Aunque se trataba de los ‘Magpies’, uno de los clubes más populares de Inglaterra, dueño de una de las hinchadas más fieles de las islas británicas y de un palmarés respetable -cuatro títulos de Primera División, tres FA Cup y una FA Charity Shield-, el traspaso no se resolvió de inmediato.

Los dirigentes viajaron hasta Oakwell dispuestos a convencer a Jorge de vestir la camiseta blanquinegra de St. James’ Park, ofreciéndole una cifra que, en valores actuales, rondaría el millón de dólares. Sin embargo, ‘George’, como lo llamaban en Yorkshire, puso una condición ineludible: aceptaría el traspaso solamente si el club contrataba también a su inseparable hermano Eduardo, quien, hasta entonces, acumulaba apenas una temporada en el Barnsley. Finalmente, los ‘Toon’ accedieron a su petición.

Comenzaba así a cimentar lo que, con los años, daría vida a una leyenda: un mito que no sólo se narraría junto al río Tyne, sino también en toda Inglaterra… y, obviamente, en Chile.

El debut de Jorge Robledo con la camiseta listada del Newcastle United no tardó en llegar y así, con 22 años a cuestas, hizo su estreno en la vigésimo novena fecha de la England Football League 1948/1949, en el encuentro en que los ‘Toon’ derrotaron por 2 a 0 al Charlton Athletic, en un St. James Park lleno hasta las banderas (se registró una asistencia de 56.143 espectadores) y en medio de la brega por hacerse con el título, lucha que llevaban golpe a golpe junto a Portsmouth, Manchester United y Derby County.

El primer gol con la camiseta de los ’Magpies’, vino en su tercer encuentro. El Newcastle recibía al Sunderland buscando no perderle pisada al puntero -Portsmouth- y, en un estadio colmado con más de 58 mil espectadores, ‘George’ le dio el triunfo a las ’Urracas’, en un encuentro que terminó 2 a 1.

Desde su estreno y hasta que acabó la temporada 1948/1949, Robledo no salió más de la alineación titular, disputando los últimos 15 partidos que restaban para que terminara el campeonato y alzándose, habiendo jugado poco más del 30% del total de los encuentros, como el segundo goleador del equipo, con seis anotaciones, tras la leyenda de las ’Urracas’, Jackie Milburn, que en dicha temporada convirtió 20 goles.

La temporada 1949/1950, en la que Newcastle United terminó la liga en la quinta posición y resignados a ver como el Portsmouth se alzaba como bicampeón, ‘Pancho’ Robledo, como lo habían bautizado sus compañeros, vio acción en 30 de los 42 partidos que se disputaron, marcando 11 goles (Portsmouth, Everton, Manchester City, Sunderland, Birmingham (x2), West Bromwich Albion, Charlton Athletic, Fulham, Huddersfield Town y Arsenal). Comenzaba así a cimentarse el flirteo entre las ’Urracas’ y el extrovertido delantero chileno, romance que no tardaría en volverse eterno.

Su desempeño, con tan sólo 23 años, le abrió el apetito a Walter Winterbottom, director técnico de la Selección de Inglaterra que disputaba las clasificatorias para la Copa del Mundo que se desarrollaría en 1950 en Brasil. Cuenta la leyenda que ‘Walter, el Magnifico’, como se le conocía al entrenador británico, lo citó a una pre nómina del seleccionado anglosajón, hecho que ilusionó a ‘George’, pero que se transformaría en amargura cuando le aseguraron que por haber nacido en Chile no podría disputar el Mundial con el combinado de los ‘Tres Leones’, cuadro que se había ganado un lugar en la mayor cita del balompié tras quedarse con el Torneo Interbritánico, competición que se desarrolló de manera amistosa en las islas británicas durante cien años (1884 a 1984) y que contaba con la participación de los seleccionados de Inglaterra, Irlanda del Norte, Escocia y Gales, y que en aquella ocasión (1949) entregó pasajes a Brasil a los ingleses.

Tal como había ocurrido en Barnsley y ocurriría en Colo-Colo, Jorge exigió que para arribar a Newcastle, su hermano también defendiera a las ’Urracas’.
Su llamado a la selección chilena

Los 11 goles marcados por Robledo en la temporada 1949/1950, llamaron la atención de Aníbal Pinto, periodista chileno que advirtió a la Asociación Central de Fútbol sobre el desempeño de ‘George’ y aconsejó que fuera “fichado” por la Selección de Chile, combinado que también diría presente en la justa planetaria en Brasil.

Las gestiones se le encargaron al embajador de Chile en el Reino Unido, Manuel Bianchi Gundián, quien debía gestionar ante la FIFA la ascendencia chilena de Robledo, además de convencer al propio jugador de que defendiera la camiseta de ‘La Roja’ en el mundial brasileño. Jorge aceptó jugar por Chile y el ente rector del fútbol también dio la venia para que jugase con la selección sudamericana. 

Ahora, faltaba convencer al Newcastle para que liberara al futbolista, tarea a todas luces difícil, ya que Robledo se había transformado en pieza fundamental de las ‘Urracas’. Finalmente, la ACF tuvo que desembolsar 30 mil libras esterlinas por el “préstamo” de Robledo -en dinero de hoy, cerca de un millón de dólares- para que el Newcastle cediera a ’George’ a la Selección, monto que se apuró en abonar, debido a rumores ciertos de que ‘Pancho’ estaba siendo sondeado por los propios ingleses para que se nacionalizara.

Jorge Robledo era una completa incógnita para el medio futbolístico chileno, sin embargo, sus pergaminos, era que no, pudieron más, siendo titular en los tres encuentros que alcanzó a disputar Chile como miembro del Grupo B del Mundial, en el que se enfrentó a España, la propia Inglaterra y Estados Unidos.

El primer encuentro, y por esas cosas del destino, puso frente a frente a Chile e Inglaterra. Robledo volvía a verse las caras con viejos conocidos, entre ellos varios con los que disputó el cetro de goleador de la English League One la temporada 1949/1950, tales como Stan Mortensen, del Blackpool, o Jackie Milburn, su partner en la delantera del Newcastle, y junto a quien habían marcado el 70% de los goles del equipo en dicho torneo.

Lamentablemente, Robledo tuvo que resignarse con ver como Inglaterra se quedaba con el triunfo. Las 30 mil almas que llegaron al Estadio Maracaná, vieron como la selección británica doblegó, no sin dificultad, a un obstinado conjunto chileno, con goles de Mortensen, a los 39 minutos del primer tiempo, y de Wilf Mannion, a los 51’ del encuentro. Chile había dejado una buena impresión, sobre todo en los pies del ’Gringo’ Robledo.

El siguiente encuentro de Chile fue ante España, que había clasificado a la justa en Brasil de manera invicta, producto de una goleada por 5 a 1 a Portugal, en España, y de un empate a dos goles ante los lusitanos, en Lisboa, y que había dado cuenta de Estados Unidos por 3 a 1 en su debut en la Copa del Mundo.

El partido, tal como frente a Inglaterra, mostró un juego chileno más que llamativo, destacando la actuación de Jorge Robledo como uno de los puntos altos de ‘La Roja’ sudamericana. “La actuación de Ramallets (portero hispano), verdaderamente magnífica durante todo el encuentro, y sus intervenciones bajo los maderos de la puerta, como al salir de ellos para jugarse la cara en una colada impresionante de Robledo”, publicaba el periódico catalán Mundo Deportivo. Finalmente, la suerte no acompañó a Chile, cuadro que cayó derrotado por 2 a 0, producto de los goles de Estanislao Basora y Telmo Zarra.

El último encuentro de una ’Roja’ ya eliminada, fue ante Estados Unidos, que había derrotado a Inglaterra por la cuenta mínima en la fecha anterior, siendo hasta hoy una de las grandes sorpresas en la historia de la Copa del Mundo. Fue ahí, lamentablemente en el partido final y cuando ya no había más posibilidad que limpiar el honor, que el fútbol de los dirigidos por Alberto Buccicardi se mostró en su máxima expresión, dando cuenta de los norteamericanos por un expresivo marcador de 5 a 2, y marcando el debut de Robledo en las redes con la camiseta de Chile.

Justamente, fue él quien abrió los fuegos, a los 18 minutos del primer tiempo, cuando conectó de cabeza un centro preciso desde el sector izquierdo. Le habían bastado tres encuentros oficiales con la camiseta de Chile para marcar su primer gol y entrar en la historia linda de la selección, como uno de los 24 jugadores nacionales que han marcado uno o más goles en un Mundial. La victoria se completaría con goles de Fernando Riera, Andrés Prieto y Atilio Cremaschi, en dos ocasiones, más los descuentos de Gino Mariani y John Souza.

Fueron 31 los partidos oficiales que jugó el ‘Gringo’ con la selección de Chile, marcando ocho goles.

Terminaba así la primera experiencia de Jorge Robledo con la selección chilena, prueba que a todas luces había resultado satisfactoria, puesto que se alzó como una de las figuras del combinado nacional y había logrado encajar un gol, justamente para lo que lo habían traído desde Inglaterra, característica que abrió el apetito de varios clubes chilenos que comenzaron a manejar los hilos para traerlo de vuelta a Chile.

El regreso a Inglaterra y el comienzo de la leyenda

De retorno en Inglaterra para la temporada 1950/1951 con el Newcastle United, Robledo se volvió un inamovible de la oncena de los ‘Magpies’, participando en 38 de los 42 encuentros de la League División One, marcando 18 tantos, destacando los tripletes en fechas consecutivas a Blackpool y Liverpool. Además, anotó también el Huddersfield (1), Bolton Wanderers (1), Stoke City (1), Sheffield United (2), Derby County (1), Charlton (2) y Wolverhampton (2).

Punto aparte fue su actuación en la FA Cup de esa temporada, en que las ‘Urracas’ se proclamaron campeones. En dicho torneo, ’George’ participó de los ocho encuentros que llevaron al Newcastle a levantar el trofeo, marcando en tres ocasiones: dos goles al Stoke City y uno al Bury,  alzándose como el primer jugador chileno y sudamericano en levantar una copa en Inglaterra.

La temporada 1951/1952 fue la que, finalmente, consagró a Robledo con la camiseta blanquinegra del Newcastle. Con 47 partidos disputados en tres campeonatos (League Division One, FA Cup y FA Charity Shield), Jorge Robledo Oliver se alzó como el goleador exclusivo de la Primera División británica, con 33 goles, superando por un tanto a Ronald Allen, del West Bromwich Albion.

Lo sufrieron 16 de los 21 rivales a los que se enfrentó. Le marcó a cinco de los seis grandes: cuatro al Tottenham Hotspurs, dos al Manchester City, uno al Arsenal, uno al Chelsea y uno al Manchester United. Además le asestó cuatro al Burnley. El resto de las estocadas se desglosan así: una al Fulham y Portsmouth; dos al Charlton Athletic, Blackpool, West Bromwich, Sunderland, Huddersfield y Derby County; y tres al Stoke City y al Preston North End.

Lo hecho por ’Pancho’ aquella temporada no fue cualquier cosa dentro del fútbol inglés. Tuvieron que pasar 47 años para que un que un jugador nacido fuera de las islas británicas (Inglaterra, Irlanda, Escocia o Gales) se alzara como máximo goleador del torneo, registro alcanzado por Dwight Yorke, futbolista originario de Trinidad y Tobago que marcó 18 tantos en la temporada 1998/1999 con la camiseta del Manchester United, lo que agranda aún más la leyenda de Robledo. Además, tuvieron que pasar casi 60 años para que otro sudamericano pudiera repetir la hazaña de ‘George’, cuando en la temporada 2010/2011 Carlos Tévez se alzara como el as del gol en el fútbol inglés, marcando 21 dianas con la camiseta del Manchester City.

La guinda de la torta de aquella temporada, sin dudas, fue la FA Cup, trofeo que nuevamente levantó el Newcastle y en el que nuestro protagonista jugó todos los partidos que disputaron las ‘Urracas’ en dicho campeonato, compartiendo equipo con su hermano Ted. El atacante iquiqueño participó de los siete encuentros que llevaron al Newcastle a coronarse campeón, marcando seis tantos (Aston Villa, Tottenham x2, Portsmouth, Blackburn y Arsenal).

Robledo le gana el cabezazo al defensor del Arsenal y manda al fondo de las redes la pelota, dejando en manos del Newcastle United la FA Cup.

El gol que le marcó al Arsenal en la final -y que le dio el título a las ‘Urracas’- quedaría grabado en la historia. No sólo porque consagró al Newcastle como uno de los equipos más goleadores de su época, con la impresionante cifra de 307 tantos en cuatro campeonatos de la League Division One (sin contar FA Cup ni Community Shield), sino también porque mantuvo a las ‘Urracas’ peleando el título en tres de esas cuatro temporadas, algo que no se repetiría hasta cuatro décadas después, cuando en las campañas 1995/1996 y 1996/1997 los ‘Toon’ volverían a disputar palmo a palmo el primer lugar frente al Manchester United, debiendo conformarse con un meritorio segundo puesto en ambas ocasiones. Además, aquel hito incluyó tener al máximo goleador del fútbol inglés en sus filas, logro que tardaría 42 años en repetirse, cuando Andy Cole se quedó con ese reconocimiento en la temporada 1993/1994, ya bajo la denominación de la Premier League.

Pese a todo lo anterior, lo que más notoriedad le dio a ese gol de Robledo fue el hecho de que John Lennon, figura indiscutida de The Beatles, haya hecho alusión a ese tanto en la portada de uno de sus discos, cuando ya desarrollaba su carrera en solitario: Walls and Bridges.

La imagen del tanto, tomada en el momento exacto en que la pelota traspasa la línea de meta y se transforma en el gol que le da el triunfo al Newcastle, fue la portada de todos los diarios ingleses en la jornada siguiente y Lennon, que a ese 3 de mayo de 1952 cargaba con 11 años, se inspiró en ella para hacer un dibujo que pasaría a la historia cuando, en octubre de 1974, lanzó el disco Walls and Bridges, el quinto álbum del músico británico como solista, y para el cual, junto a otros dibujos que también había hecho en su infancia, eligió el del gol de Robledo, contribuyendo a inmortalizar para siempre la hazaña de ’Pancho’.

Portada de “Walls and Bridge”, el quinto disco solista de John Lennon.
El final de su aventura inglesa y la vuelta a la tierra que lo vio nacer

El buen cometido de Jorge con la camiseta de Chile en el Mundial de Brasil 1950 motivó a que varios clubes chilenos tentaron a ’George’ para que jugara en el país, y el sentimiento era mutuo, pues, tanto él como su hermano Ted querían probar suerte en la tierra que los vio nacer, primero, por la curiosidad de volver después de tanto tiempo, y, además, porque los dineros que le ofrecían por venir a jugar a estos parajes eran bastante más elevados de los que se estilaba en Inglaterra por esos años.

La directiva del Newcastle United puso el grito en el cielo cuando se enteró de la idea de los hermanos Robledo de marcharse a jugar a Chile y la primera medida que tomaron fue separarlos del plantel, una apuesta arriesgada, toda vez que la temporada anterior ambos habían sido piezas fundamentales del equipo, con Jorge alzándose como el goleador del torneo, jugando 39 de los 42 partidos de la liga y dándole el gol en la final de la FA Cup, y con Ted participando en 32 cotejos, transformándose en un inamovible de la oncena titular.

Sin embargo, el error de la dirigencia de las ’Urracas’ fue garrafal: de los 45 partidos que disputó el Newcastle ese año (FA Charity Shield, FA Cup y League Division One), Jorge apareció en 28, mientras que Ted apenas lo hizo en dos, lo que le significó al Newcastle enredar puntos en nueve encuentros (dos empates y siete derrotas), lo que se reflejó en la posición que ocuparon en la tabla final: un deslucido octavo puesto, bastante lejos de lo realizado en las últimas temporadas.

Esto motivó al Newcastle a dejar partir a los chilenos. El primero en hacer las maletas fue Ted, quien jugó su último match con la camiseta blanquinegra en la caída por 4 a 2 ante Manchester United, en el marco de la FA Charity Shield, el 24 de septiembre de 1952. Jorge, en tanto, se mantuvo hasta fines de marzo de 1953, fecha en que emigró hacia Colo-Colo, para unirse a su hermano Eduardo y venir a dejar una huella también imborrable en el fútbol chileno.

Para la historia quedará que los últimos goles de Jorge Robledo con la enseña del Newcastle United fueron el 21 de marzo de 1953, en la victoria como visitante de los ’Magpies’ por 2 a 0 ante el Derby County, en el marco de la 34º fecha de la League Division One. A su vez, el último gol en St. James Park, el 14 de marzo, le dio el empate definitivo a dos tantos a las ’Urracas’ frente al Arsenal, mientras que el último partido con la camiseta de los ’Toon’ fue el 28 de marzo de aquel año, en la derrota por la cuenta mínima ante Blackpool.

Jorge Robledo cerraba así un brillante paso por el Newcastle United FC, defendiendo su camiseta en 166 oportunidades, marcando 127 goles y levantando dos copas, convirtiéndose en el primer jugador sudamericano (junto a su hermano ‘Ted’) en jugar por un equipo profesional inglés, el primer americano en levantar un trofeo en un campeonato británico y el primer latinoamericano en ser goleador del fútbol del Reino Unido, marca que mantuvo por casi medio siglo.

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