Inicio HistoriasA 60 años del debut profesional de Osvaldo ‘Pata Bendita’ Castro, máximo goleador chileno en la historia

A 60 años del debut profesional de Osvaldo ‘Pata Bendita’ Castro, máximo goleador chileno en la historia

Por Rino Curotto

Hace exactas seis décadas jugaba el primer partido profesional de su larga y fecunda trayectoria, el máximo goleador chileno en la historia, Osvaldo Castro Pelayo, el ‘Pata Bendita’.

El pie izquierdo de Osvaldo Castro, la “pata bendita”, una auténtica obra de arte (facebook Sandra Chaps Castro).

En la vida y en el fútbol hay diversas formas de trascender. En cuanto al rey de los deportes, una campaña, un partido, una jugada o un solo gol pueden hacer pasar a la historia a casi cualquiera, a nivel local, nacional o internacional. Pero sumar goles tras goles, con gran capacidad y constancia a lo largo de toda la carrera, estableciendo récords que parecen inalcanzables, es para pocos, muy pocos.

Con su exquisita y potente zurda forjó su historia, literalmente rompiendo redes, aturdiendo arqueros, defensores rivales y a sus propios compañeros. Su prodigioso remate alcanzaría ribetes de leyenda. 

En toda su carrera Osvaldo Castro hizo 376 goles en 662 partidos (0,58 goles por partido). 349 de esos goles los marcó en 603 partidos disputados en torneos de Primera División, en las máximas categorías de Chile (135 goles en 209 partidos) y de México (214 goles en 394 partidos), sin haber jugado nunca en torneos de Segunda División, de ningún país, en sus 18 años de carrera profesional. Con esas cifras, el ‘Pata Bendita’ se ubica entre los 20 máximos goleadores del mundo en torneos de Primera División.

Los otros goles que marcó fueron 20 en 27 partidos jugados por torneos de Copa, todos en México (en Chile no disputó partidos por Copa Chile, torneo que no se disputó en sus años en pastos nacionales), y 7 goles en 28 partidos por la selección chilena, pocos seguramente comparados con su rendimiento en clubes, pero en su época, jugando a gran nivel en México, los clubes no estaban obligados a ceder a los jugadores a sus selecciones y, cuando lo hacían, el largo viaje no facilitaba las cosas. Tampoco se jugaba tanto como ahora a nivel de selecciones. Además, asistiendo al Mundial de Alemania 1974, no pudo disputar ninguno de los tres partidos que Chile jugó por estar lesionado. De todas formas, son números brutales, y difícilmente serán superados, incluso igualados, por otro jugador chileno.

Nacido en Copiapó (14/04/1947), en su infancia Osvaldo Castro vendió diarios y lustró zapatos, tal como había hecho antes Pelé, y obviamente dedicaba horas al fútbol. Su primer club fue el Pedro León Gallo de Copiapó, y desde niño tuvo fama de pegarle fuerte a la pelota, incluso a “pata pelada”. Jugaba también en la plaza o dándole contra un viejo muro con el arco dibujado. A los ocho años jugaba con niños mayores, y un día un compañero, viéndolo golpear el balón, se acercó y le dijo: Tú eres un pata bendita. El resto es historia, y de un capítulo trascendental de ella tratamos aquí.

Mientras maduraba futbolísticamente, la fama de su remate llegaba al centro del país, epicentro del fútbol profesional por esos años. Un ferroviario copiapino que frecuentaba La Calera, nudo ferrocarrilero donde comenzaba la red norte del país, regularmente comentaba sobre prominentes figuras que comenzaban a despuntar en Copiapó y sus alrededores. Así dio del dato de Osvaldo Castro y su coterráneo Luis Araya, lo que llegó a oídos de la dirigencia de Unión La Calera, encabezada entonces por Sabino Chahuán, quien poco antes había sido clave en la llegada al cuadro cementero de Manuel Saavedra y Elías Figueroa. Fue así como Araya y Castro viajaron hasta La Calera a mediados de 1965, pero el plantel calerano ya estaba cerrado, por lo que ambos reaparecieron antes del inicio de la temporada 1966. Luis Araya sólo tendría un paso testimonial por las filas cementeras sin llegar debutar ni a hacer carrera, mientras Osvaldo Castro se quedaría y escribiría grandes capítulos con goles increíbles, algunos agrandados por la mitología popular y el paso del tiempo. 

Su calidad no lo haría espera mucho para iniciar su carrera profesional.

Osvaldo Castro entrenando en el Estadio Municipal, de La Calera durante su primera temporada como profesional (revista Estadio).

Unión La Calera, en Primera División desde 1962, era el equipo de provincias que provenía de la comuna más pequeña en habitantes entre ellos, y como equipo “chico” luchaba por los recursos y principalmente por no descender.

Los cementeros habían sido penúltimos en el torneo anterior, y había continuado en la banca el técnico argentino, José María Lourido, el ‘Gitano’, exvolante ofensivo bicampeón con Everton (1950 y 1952), y quien se retirara en Unión La Calera 1955, y que por esos años hacía sus primeras armas como entrenador, habiendo llegado al conjunto calerano a mediados del año previo.

Entre otros, en el cuadro rojo estaba en exarquero de Colo-Colo Francisco Valencia; los centrales caleranos como el por años inamovible Nelson García, y el nobel Abel González en su segundo año en el primer equipo; volantes como Constantino Mohor, que había vuelto a Chile luego de dos años jugando en el ascenso español, el gran Manuel ‘Mago’ Saavedra en su tercer año de carrera, y Hugo Bravo, ex Universidad de Chile; y delanteros como el local Sergio Cabrera, tío del legendario Víctor ‘Pititore’ Cabrera. Habían llegado como refuerzos jugadores como los uruguayos Juan Niérez, volante, y Washington Gallinares, delantero, que no dejarían huella. También desde Uruguay había llegado Pedro Graffigna, que haría carrera en Chile y que llegaría años más tarde a la selección uruguaya. En delantera arribó el delantero peruano Gerardo Delgado, desde Luis Cruz Martínez de Curicó.

En la primera fecha del torneo Unión La Calera había caído por 1-3 recibiendo a Colo-Colo con descuento de Sergio Cabrera. Había que ir a recuperar puntos a Rancagua para la segunda fecha en el Estadio de la Braden.

El cuadro local de O’Higgins había empatado 2-2 visitando a Rangers en la primera fecha y quería ratificarlo en casa. El técnico celeste era el ‘Gallego’ José Pérez Figueiras, también argentino, quien había sido campeón dirigiendo a Santiago Wanderers en 1958, conquistando también las Copa Chile de 1959 y 1961 con los verdes. Ya en O’Higgins fue campeón de Segunda División en 1964. El cuadro rancagüino contaba con figuras tales como Constantino Zazzali, el ‘arquero suicida’, y el delantero argentino Mario Desiderio, exseleccionado olímpico en Roma 1960 y quien sería el goleador del equipo esa temporada.

Osvaldo Castro esperaba su oportunidad, sabía que no era fácil. Aún no había sustituciones en el fútbol, la única forma de jugar era ser titular y las oncenas variaban poco durante el año. La oportunidad llegó, Lourido le avisó que sería titular sólo la noche previa al partido. De inmediato el ‘Pata Bendita’ sintió emoción y nervios, pero los supo llevar: “El técnico era Lourido. Me enteré que sería titular sólo la noche anterior, y todos mis compañeros me apoyaron. Teníamos muy buena relación. Usé la camiseta 9 desde el primer partido, la que me acompañó casi toda mi carrera”.

El día de su estreno, Osvaldo Castro saltó a la cancha con 19 años y 28 días cumplidos. La oncena calerana partía con Francisco Valencia bajo los tres palos, una línea defensiva con Edmundo Torrejón, Abel González, Nelson García y Alejandro Mesías; en mediocampo con Constantino Mohor, Juan Niérez y Hugo Bravo, y en ataque Sergio Cabrera, Osvaldo Castro y Manuel Saavedra.

Un joven Osvaldo Castro versión 1966 en Unión La Calera (revista Estadio y archivo del autor).

En un partido atrayente por cómo se movió el marcador y con buen ritmo de juego, se vio mejor alineado y más frontal el cuadro local, que se quedaría con un laborioso triunfo de 3-2. Si bien fue una nueva derrota para los caleranos, ésta tuvo como condimento ver el debut de Osvaldo ‘Pata Bendita’ Castro, quien presentaba sus credenciales aportando con los dos goles caleranos, y eso que se vio obligado a colaborar en labores defensivas, como todos sus compañeros. Un debut a lo grande.

Las primeras acciones del partido fueron algo desordenadas, destacando el uruguayo Juan Niérez de la visita, hasta que se cansó. En los 15’, en una gran jugada personal, Douglas Bedwell combinó con Mario Desiderio y éste con Carlos Guerra, el que remató estrellando el balón en un poste. Unión La Calera defendía con fuerza y vigor ante las embestidas locales, hasta que en los 38’ llegó la apertura de la cuenta. Fue tras un córner servido por Bedwell, en el que Nelson García incomodó la salida de su arquero Francisco Valencia, lo que aprovechó Mario Desiderio para convertir de cabeza. 

Con la ventaja, O’Higgins seguiría presionando y neutralizando los avances caleranos. Aun así, sólo cuatro minutos después del gol de Desiderio Unión La Calera equilibraría las cifras gracias a la prodigiosa zurda de Osvaldo Castro. Fue tras un foul del Manuel Abarca, y el copiapino se paró como un avezado frente al balón. Sirvió con su pie izquierdo y envió el balón con dirección el ángulo. Constantino Zazzali voló y llegó, pero el balón dobló sus manos entrando al arco y dejando las cosas 1-1. Sus compañeros se fueron encima de Castro celebrando el empate y el auspicioso comienzo del debutante. El primer gol de su carrera establecería un sello en su naciente carrera goleadora, y el público conoció lo que serían los famosos tiros libres del ‘Pata Bendita’. Así se fueron al descanso.

El primer gol de O’Higgins. Douglas Bedwell sirvió un córner muy ajustado y Mario Desiderio, que no se ve en la imagen, cabeceó y el balón sobró la estirada de Francisco Valencia y la cabeza de Nelson García para irse al fondo de las redes, cuando Alberto Perazzo estaba listo para intervenir (diario El Rancagüino).

En el primer cuarto de hora del complemento el juez José Luis Silva desestimó un posible foul penal de Nelson García sobre Carlos Guerra, y poco después Constantino Mohor elevó un remate desde buena posición. Ya en los 62’ llegó el segundo gol de O’Higgins. Tras una pared con Mario Desiderio, su compatriota Alberto Perazzo ingresó raudo al área para cruzar un zurdazo arrastrado dejando sin chances a Valencia y dejando el marcador 2-1 para los celestes. Si tras la apertura de la cuenta Castro tardó cuatro minutos en emparejar las cifras, ahora sería sólo un minuto. Y es que en los 63’ un lanzamiento de distancia suyo, de zurda claro está, sorprendió adelantado a Constantino Zazalli empatando por segunda vez.

Luego del 2-2 se ordenó nuevamente O’Higgins, haciendo pesar la mayor fuerza colectiva de su ataque, la macicez del juego de Manuel Abarca y en general, su fuerza colectiva. Así fue que marcarían un tercer gol, que estructuraría el marcador final, en el minuto 79. En una nueva pared, Douglas Bedwell recibió de vuelta de Joel Retamal para dejar atrás a Nelson García y eludir a Francisco Valencia, el que se lanzó a sus pies, para convertir de zurda el 3-2 para el local. “Luego de recuperar el balón sobre la línea del campo, fue en hábiles movimientos desplazando rivales hasta hacerlo con el propio meta visitante” (El Rancagüino, 16/05/1966).

El cansancio hacía presa de los cementeros, pero aun así en lo que quedaba lograron provocar que la zaga local despejara un balón desde la línea de sentencia. Sobre los 90’ Francisco Valencia contuvo un ajustado remate de Fernando Osorio. Pero a Unión La Calera ni a Castro les dio para empatar por tercera vez, y un par de opciones tuvo, sentenciándose con el pitazo final el 3-2 en favor de O’Higgins, ajustado pero merecido.

Claramente Osvaldo Castro fue el que más destacó en el equipo calerano, quedaba a la vista, pero la prensa no lo conocía, casi nadie, y a pesar de destacarlo obviamente por sus dos goles, no entró en mayores detalles de su juego.

En su edición del día siguiente La Nación publicó que la supremacía local pudo haber sido más en cuanto a goles, porque fueron los que dominaron y crearon los mejores ataques. O’Higgins mostró a Mario Desiderio con su habilidad habitual, muy bien complementado por Douglas Bedwell y Carlos Guerra, quien fue eficiente enlace una vez más. En tanto, Unión La Calera luchó con entusiasmo y deseos, pero sin claridad a la hora de atacar. En los caleranos la columna vertebral, formada en la primera etapa por Constantino Mohor y Juan Niérez, se fue diluyendo lentamente hasta dejar al equipo supeditado a lo que pudieran hacer sus hombres más hábiles individualmente, lo que se había comprobado con el excelente cometido del juvenil debutante, a la postre el mejor de los rojos.

La bajada de título de La Nación en su edición del 16/05/1966 destaca al debutante Osvaldo Castro dentro de lo más destacado de Unión La Calera”.

as revistas especializadas también cubrieron el partido. Según Estadio, en su edición del 19/05/1966, entre las fortalezas de O’Higgins estuvieron la recuperación de Mario Desiderio y una defensa joven, corredora y “mordedora”. Según Gol y Gol (18/05/1966), el marcador pudo haber sugerido que la lucha fue estrecha y que pudo definirse para cualquiera, pero en realidad O’Higgins fue siempre más que Unión La Calera. El mismo medio apuntó: “El 3-2 resulta la consecuencia lógica de la justicia del triunfo del equipo dueño de casa. Pero, al margen de las cifras, el público quería ver lo que rendía su equipo. Y la realidad es que todos salieron satisfechos del Estadio Braden. Con una formación rejuvenecida y con un piloto de ataque, Desiderio, totalmente recuperado, O’Higgins jugó con velocidad, sentido de agresividad y, sobre todo, fue capaz de mantener un gran ritmo de juego durante los 90 minutos del encuentro. Fue natural, por esto, que Unión Calera tuviera que agotar sus medios para defenderse y que hasta sus delanteros se vieran obligados a colaborar con sus compañeros de la defensa para contener los ataques persistentes de los ágiles rancagüinos. Fue ésta la característica del encuentro. Un equipo jugando con la tranquilidad del que se sabe superior, y otro luchando ardorosamente por evitar la derrota”.

Lámina de Osvaldo Castro para el álbum 1966 del campeonato chileno (archivo del autor).

A pesar de la derrota, quien se llevó las miradas y atenciones en el camarín calerano fue el debutante Osvaldo Castro Pelayo: “Todos me abrazaron y felicitaron, incluso en La Calera cuando llegamos. Si en esos tiempos éramos amigos de los hinchas, salíamos a la calle sin problemas y nos vinculábamos con la comunidad. También se regocijaron mi familia y cercanos en Copiapó”.

Tras su excelente estreno, al menos en lo personal, Osvaldo Castro quedó con dos goles, junto a otros seis jugadores en la tabla de goleo de la Primera División chilena, a sólo un gol del brasileño ElsonBeyruth de Colo-Colo, que había marcado sus tres goles en la primera fecha ante los cementeros.

El mismo día del debut del ‘Pata Bendita’, la selección chilena lograba un empate 1-1 visitando a su similar de Brasil en Sao Paulo en un partido amistoso como preparación de ambos elencos para el Mundial de Inglaterra 1966.

El debut de Castro también implicó jugar su primer partido por los puntos junto a Manuel ‘Mago’ Saavedra, el máximo ídolo de Unión La Calera, quien también había debutado con los cementeros con dos goles, aunque en 1964 y con un triunfo calerano de 3-2 visitando a Deportes La Serena, también por la Primera División (17/05/1964).

 

O’HIGGINS 3-2 UNIÓN LA CALERA

15/05/1966. Fecha 2, torneooficial. Estadio: BradenCopper. Público: 6.643. Recaudación: E$ 8.430. Árbitro: José Luis Silva.

O’HIGGINS: Constantino Zazzali; Manuel Abarca, Germán Carrasco, Joel Retamal, Juan Fuentes, César Valdivia, Mario Desiderio, Douglas Bedwell, Carlos Guerra, Alberto Perazzo y Fernando Osorio. DT José Pérez.

UNIÓN LA CALERA: Francisco Valencia; Edmundo Torrejón, Abel González, Nelson García, Alejandro Mesías, Constantino Mohor, Juan Niérez, Hugo Bravo, Sergio Cabrera, Osvaldo Castro y Manuel Saavedra. DT José María Lourido.

GOLES: 38’ M. Desiderio (c) (OH), 42’ (tl) y 63’ O. Castro (ULC), 62’ A. Perazzo (OH) y 79’ D. Bedwell (0H).

 

Por la fecha Osvaldo Castro siguiente marcó nuevamente, ni más ni menos que el único gol del triunfo calerano recibiendo en el clásico a San Luis de Quillota, como para presentarse de inmediato ante el público calerano y reafirmar lo mostrado en el debut. En los 59’ Castro se metió en el corazón de la hinchada al convertir de cabeza, tras centro de Sergio Cabrera,el único gol del partido, sumando tres goles en sus dos primeros partidos.

Esa temporada de 1966 Castro sólo no disputaría 7 de los 34 partidos de Unión La Calera, y totalizó 19 goles de los 45 que convirtió el equipo en el torneo, en el que finalizaron en un tranquilo décimo puesto. Por sólo dos goles no terminaría su primera temporada como uno de los goleadores del fútbol chileno, honor que se llevaron Felipe Bracamonte de Unión San Felipe y Carlos Campos de la Universidad de Chile, ambos con 21 goles.

En su primera temporada como futbolista profesional Osvaldo Castro se hizo merecedor de la portada de la revista Estadio.

En Unión La Calera el ‘Pata Bendita’ sería el goleador del equipo los tres años que jugó (1966-1968), en los que hizo 72 goles de los 149 que marcó el club, casi la mitad de los goles del equipo.

Lo que vendría después sería sumar gol tras gol, muchos de ellos golazos, hasta establecer un récord a nivel chileno que ya lleva más de 40 años vigente.

En Deportes Concepción, donde jugó entre 1969 y mediados de 1971 antes de partir al fútbol mexicano, convirtió 36 goles con en la Primera División de 1970, quedando a sólo uno del récord de Luis Hernán Álvarez (Colo-Colo 1963), como el goleador con más anotaciones en un torneo largo de dos ruedas.

Son algunos de sus notables registros en pastos chilenos. Luego alcanzaría otros tantos en tierras aztecas, donde jugó hasta su retiro tras la temporada 1983/1984.

Pelé y Osvaldo Castro compartiendo equipo en un partido amistoso en Norteamérica (www.facebook.com/susana.bobadilla.5).

El ‘Pata Bendita’ hace un par de años con una de las primeras camisetas de Unión La Calera que utilizó (gentileza Susana Bobadilla).

Osvaldo ‘Pata Bendita’ Castro al ingresar el 2025 al Salón de la Fama del Fútbol Internacional en Pachuca, México (Instagram @famasalon).

Fuentes:

Diarios: La Tercera, La Segunda, Las Últimas Noticias, La Nación, El Rancagüino, El Mercurio de Valparaíso, La Estrella de Valparaíso y La Unión; semanario El Teniente; revistas Estadio 1.197 del 19/05/1966 y Gol y Gol 215 del 18/05/1966.

Las cifras de goles y partidos jugados son de elaboración propia del autor

Las declaraciones de Osvaldo Castro fueron obtenidas en una entrevista con el autor (29/04/2026)

www.asifuch.cl/union-la-calera-con-el-mago-saavedra-y-el-pata-bendita-en-la-cancha

Agradecimientos a Osvaldo Castro Pelayo, Susana Bobadilla, Sandra Castro Bobadilla, Luis Reyes Sepúlveda, Aldo Bonanni y Erik Lugo.

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