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El origen del apodo “Puma” de Deportes Antofagasta

Por Ricardo Araya

¿Por qué somos los “Pumas” de Deportes Antofagasta, aunque no existen esos animales en la ciudad?

Simplemente debido a la casualidad y una errónea interpretación de la comunidad antofagastina.

Ocurrió en el tercer año del ingreso al fútbol profesional de “Antofagasta Portuario”, el club representativo de la ciudad; torneo de 1968, en que se tituló campeón de la Segunda División y ascendió al fútbol de honor, a través de una espectacular campaña y multitudinaria identificación con la ciudad.

Tan fervoroso apoyo en las tribunas y seguimiento del quehacer institucional, formó parte de la vida cotidiana de los antofagastinos, canalizado a través de las radioemisoras de amplitud modulada (AM); la incipiente estación televisiva de la ex Universidad del Norte y la prensa escrita, especialmente  el Diario La Estrella del Norte, que fue el gestor principal del apodo que, a la fecha, identifica orgullosamente a nuestro club albiceleste.

Caricatura creada por el dibujante C. Téllez (Fotografía de Diario la Estrella del Norte)

En efecto,  cada semana, un diario capitalino publicaba la tabla de posiciones y puntaje de los equipos de Primera División  bajo el título  “Así van los Leones”; entonces dicho periódico antofagastino imitó aquella publicación, pero referida a los clubes de la Segunda División, titulándola “Así van los Pumas” para diferenciarla con el nombre de otro animal.

De inmediato, la comunidad antofagastina interpretó que ese titular “Así van los Pumas”, significaba “Así va Antofagasta Portuario” en la tabla de posiciones; omitiendo el interés y ubicación por el resto de los equipos del ascenso.

Esa errática y feliz interpretación fue asimilada fácilmente, ya que el sustantivo Puma era más simple y fluido que decir “Antofagasta Portuario”, o “el AP”, como se abreviaba coloquialmente el nombre del equipo en las conversaciones diarias.

Para reforzar aquel sorpresivo e inesperado bautizo, el mismo periódico creó una caricatura de un Puma con la camiseta albiceleste; dibujo que cada día ilustraba el comentario del periodista Hugo Rivera Quiroga, en la página deportiva.

El puma y uno de sus comentarios diarios (Fotografía de Diario la Estrella del Norte)

De inmediato, los demás comunicadores sociales antofagastinos, también llamaron “Pumas” al club local y sus jugadores en sus despachos o enlaces habituales con otros medios masivos nacionales.

Tatuaje imborrable (Fotografía de archivo personal)

Entonces, como por arte de magia, el apodo Puma se propagó dichosa y exclusivamente por todo el país -53 años a la fecha- a diferencia del León, cuyo nombre se apropiaron clubes profesionales de Santiago (Universidad de Chile), de la región del Bío-Bío (Deportes Concepción) y región de Atacama (Deportes Copiapó).

Ricardo Araya Maldonado y mascotas pumas (Fotografía de archivo personal)

El fenómeno “Puma” fue tan intenso en la “Perla del Norte”, que se creó el himno oficial del club alusivo al Puma y grabado en un disco de vinilo (caucho), incluyendo “la cumbia del AP”, en el reverso del desaparecido accesorio de música. Además se comercializaron mascotas, posters, calcomanías, llaveros, banderines, que hoy son solo vestigios añorados debido la aparición truculenta e intempestiva de un desconocido afuerino rapiña, que solapadamente devoró a mi amado Club Deportes Antofagasta, bajo el disfraz y engaño de una sociedad anónima.

Calcomanía (Fotografía de archivo personal)

Bandera oficial de Club de Deportes Antofagasta (Fotografía de archivo personal)

 

Bibliografía:

 

  • Diario La Estrella de Antofagasta.
  • Archivo personal de Ricardo Araya Maldonado.

 

 

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