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Una pequeña gran historia de Santiago Wanderers

Por ASIFUCH

Terminaba el siglo XIX. En Valparaíso los muelles eran testigos privilegiados de una loca actividad que llevaban a cabo tripulantes británicos, llegados éstos en los vapores atracados en los sitios portuarios, los que llamaban la atención de los criollos porteños, quienes miraban todo con una mezcla de burla y admiración.

Esa desconocida actividad, de pegarle con el pie a una esfera de cuero, rápidamente trepó a los cerros de la emergente ciudad, de la mano de jóvenes venidos desde tierras británicas. Ya con residencia definitiva en Valparaíso (bajo el alero del Colegio Mackay), nace en 1889 el primer club de fútbol fundado en el puerto, el Valparaíso Football Club. A la sombra de otros colegios de habla inglesa y de las casas comerciales de origen británico, se empezaron a ver con mayor regularidad encuentros de fútbol, claro que jugados en su mayoría por estos nuevos habitantes de la ciudad.

Los criollos, de a poco y en forma tímida, comenzaron a correr detrás de la pelota como lo hacían estos gringos, a entender lo básico de las reglas y a visualizar esta actividad deportiva como una manera de recreación, de competición y de esparcimiento sano para el cuerpo y el espíritu. Aún no había organización alguna y todo se reducía a encuentros entre los diferentes clubes, que se organizaban en forma desordenada y sin ninguna entidad rectora.

Pero estos criollos que se juntaban a ver a los “gringos”, y que ya comenzaban a practicar este balompié (como le llamaban), sintieron la necesidad de juntarse bajo el alero de un club, de una organización que los resguardara y así poder enfrentarse a los extranjeros más organizadamente y así poder competir de igual a igual ante ellos.

 

Fundación del decano

Y llegó el día en que se plantó la semilla de lo que ha llegado a ser el club más antiguo de Chile, parte importante de la identidad de una ciudad única como Valparaíso, cuna de poetas, artistas y también de futbolistas de primer nivel que, a lo largo de su historia, se han formado en el club que nació aquel lejano lunes 15/08/1892.

En el sector de la Plaza Echaurren (rebautizada en honor a Francisco Echaurren Huidobro, Intendente de Valparaíso en 1870), se juntaba un grupo de niños porteños, en su mayoría ente 11 y 15 años, a soñar con un club deportivo que los cobijara para practicar ese loco deporte que ya se colaba por cada rincón de Valparaíso. Ajenos a esto, en la calle Carampangue, frente al Cerro Artillería, se encontraba la casa de la familia Sánchez. Y fue ahí donde los precoces soñadores se reunieron aquella fría tarde de lunes, cuando Gilberto Hidalgo se arrogó el derecho a abrir la reunión, dejando que Germán Sánchez, como dueño de casa, actuara como secretario. La memoria colectiva recuerda a 27 visionarios niños, reunidos ese 15/08/1892, quienes por aclamación, eligieron la primera directiva del decano, compuesta por Gilberto Hidalgo como presidente, Germán Sánchez como secretario, Alejando Paublides como tesorero y Francisco Avaria Álvarez como capitán del equipo. Este último de sólo 12 años, ya que su data de nacimiento se establece en 1880 en la ciudad de Valparaíso.

En nota de archivo del diario El Mercurio, realizada por Jolly Gay con motivo de la celebración del aniversario N° 50 (Bodas de Oro) de la institución, fechada el miércoles 12/08/1942, Francisco Avaria esbozaba recuerdos sobre la fundación del club: Fue por allá en el año 1892. Diariamente nos reuníamos un conjunto de entusiastas admiradores del fútbol en la actual Plaza Echaurren del barrio del Puerto. Nos agradaba el fútbol, y disponiendo de un balón, jugábamos clásicas ‘pichangas’ en una cancha empedrada. Nuestro entusiasmo, propio de la edad, era mucho, y fue así que cierto día acordamos la fundación de un club”.

 

Origen del nombre

En cuanto al origen del nombre del nuevo club existen distintas teorías, partiendo por el hecho de que fueron niños quienes se dieron a la tarea de crearlo, entendiéndose que no se consigna ni se conoce ningún acto oficial de fundación.

Una de las teorías es que los niños fundadores propusieron la palabra inglesa Wanderers (vagabundos en español), y el de Santiago, para darle una identidad nacional. 

Por lo mismo, surge la hipótesis de si el nombre de Santiago Wanderers habría sido formalizado por sus fundadores recién entre los años 1896 y 1897, para diferenciarse del Valparaíso Wanderers F.C., del que se tiene conocimiento de su existencia desde 1895.

Habría existido consenso en que el nombre debía ser en inglés, y para la mayoría el de Wanderers era el adecuado, siendo Benito Cruz, uno de los presentes, quien insinuó sin mayores intenciones una frase que, sin quererlo, pasaría a ser parte crucial en la vida de muchas generaciones, dando por bautizado al nuevo club como Santiago Wanderers. 

Otra de las hipótesis sobre la conformación del nombre Santiago Wanderers es la planteada por un lector del diario La Unión de Valparaíso, con fecha del 7/02/1930, quien señaló que el nombre de Santiago se le adjudicó al club en agradecimiento a la persona que donó la primera pelota de fútbol a los fundadores, a quien reconocían como “don Santiago”.

 

Primeros partidos

Los muchachos se reúnen en torno a una pelota de fútbol en un terreno baldío, conocido como los Lúcumos en el cerro Carretas (actual Santo Domingo), donde desarrollan sus primeras ‘partidas’.

Los recuerdos indican que el primer partido se habría jugado contra el National Football Club del Cerro Artillería. Pantalones negros, albas camisetas de manga corta, con las iniciales (SW) entrelazadas sobre el corazón para la nueva institución. El resultado del encuentro, que favoreció al elenco wanderino por 1-0, quedó en la historia y sólo se recuerda que se desarrolló en una cancha situada en las cercanías del muelle fiscal, llamada ‘del Empedrado’, de cara al mar y con la brisa marina silbando entre los improvisados arcos, que sólo eran puñados de ropa apilada, sin demarcación alguna y con la gaviotas revoloteando el círculo central en busca de comida, que cada vez que podían interrumpían aquel partido.

Uno de los fundadores y jugador destacado fue Arturo Acuña quien, con el paso de los años, sería capitán, goleador insigne, jugador símbolo y, tal vez, el primer ídolo reconocido de Santiago Wanderers, el que una vez retirado, seguiría ligado a la institución, en calidad de dirigente, entrenador y socio activo de su querido club.

Arturo Acuña, fundador y goleador de Santiago Wanderers (fotografía donada por su viuda).

Así comienza Santiago Wanderers a jugar partidos contra los nacientes clubes de Valparaíso, y ante equipos conformados por tripulantes de los diferentes vapores que llegaban al puerto. Encuentros amistosos de los cuales no se recuerdan resultados, alineaciones o detalles como para consignar, en una historia que hubiese quedado para siempre en la posteridad.

Poco a poco la actividad comienza a organizarse. El miércoles 19/06/1895 un grupo de entusiastas inmigrantes británicos, reunidos en el Hotel Pacific de Valparaíso, daban a conocer la fundación de una institución que llevaría por nombre: “Football Association of Chile”, génesis de lo que es hoy la Federación de Fútbol de Chile. El primer antecedente registrado que se tiene para Santiago Wanderers, es que inscribió por primera vez a su equipo en la “Challenger Football Association” en 1898, pero el torneo de ese año no tuvo una definición.

Al año siguiente, en 1899, Santiago Wanderers se corona campeón de la “Nacional Football Association”, siendo éste el primer título conseguido en la larga historia del club porteño. Se estima que a fines de 1900, solicita su integración a la “Football Association of Chile”, siendo campeón los años 1907 y 1908.

Antigua imagen de un equipo Santiago Wanderers de 1901. (foto revista Centenario Santiago Wanderers 1892-1992).

 

Verdes por casualidad

En el intertanto, cabe consignar que el mes de mayo de 1907 pasa a ser escenario de otro hito importante en la historia del club. Un marinero de origen irlandés, de nombre James Mac Lean y que se quedó internado en el Hospital San Juan de Dios de Valparaíso para ser tratado por una pequeña dolencia (cólico renal), ya dado de alta hizo amistad con cercanos a Santiago Wanderers (Mr. Nock y Willie Nelson, entre otros), y una vez que regresa a Inglaterra a bordo del buque “Orissa”, se compromete a mandar un juego de camisetas para el club que había adoptado como suyo. 

Se señala que cuando Willie Nelson, dueño de la residencial donde estuvo hospedado Mac Lean en su estadía en el puerto, y quien también las oficiaba como portero del club, procedió a liquidar la deuda ascendiente a 65 pesos de la época, le perdonó la cuenta a cambio que, a su llegada a tierras británicas, les enviara un juego de camisetas para el club “Made in England” de color azul y café, listadas. Hasta esa fecha Santiago Wanderers había usado mayoritariamente camisetas blancas con una franja diagonal café, y otras donde predominaba solamente el blanco. 

En agosto de 1907 se conoce la noticia de la llegada al puerto de Valparaíso del esperado juego de camisetas, a bordo del vapor “Oravia”, procedente desde Inglaterra. Arturo Gálvez, quien era el presidente del club, le encargó al secretario Remigio Marín, para que, junto al primer capitán del equipo, Arturo Acuña, y el arquero Willie Nelson, asistieran a la recepción del nuevo uniforme.

Al abrir el paquete enviado directamente por Mac Lean desde Inglaterra, grande fue la sorpresa, ya que se encuentran con un juego de 20 camisetas verdes e igual cantidad de shorts (pantalón corto) blancos, colores que pasarían a identificar por siempre al club. Además, venían dos uniformes blancos con ribetes verdes en el cuello y pantalón negro para los arqueros (goalkeepers de la época), indumentaria que sería estrenada a fines de 1908 o a principio de 1909 en las Olimpiadas Nacionales.

Manuel Díaz Omnes establece como posible que las camisetas fueron estrenadas el 18/09/1908, en la disputa de la Copa Centenario disputada en Santiago, trofeo ganado por la institución, derrotando a equipos de Santiago y Talcahuano.

Como a veces las historias se las lleva el viento, otra versión diría que un irlandés, amigo de los wanderinos de ese tiempo, mandó un juego de camisetas del color de su selección nacional, igual de verde como los pinos. Una u otra, lo concreto es que ese verde quedaría para siempre impregnado cerca del corazón de todos los wanderinos.

 

Campeón Olimpiadas Nacionales

Hay que consignar igualmente que, para el segundo semestre de 1908, el gobierno de la época, como una forma de incentivar el deporte en general, organizó las denominadas Olimpiadas Nacionales, insertas en el Cuarto Congreso Científico Latinoamericano, abarcando varias disciplinas y, por supuesto, el fútbol.

Santiago Wanderers, representando a Valparaíso, luego de pasar las rondas de eliminación a nivel regional, ganó esta competición celebrada en la ciudad de Santiago, ocasión en que se medían los equipos campeones de las provincias.

El torneo se extiende hasta el mes de enero de 1909 y Santiago Wanderers conquista el cetro de campeón olímpico, derrotando al club Eleuterio Ramírez Football Club de Santiago, por 2-1. El certamen de carácter amateur es considerado el primero a nivel nacional ganado por la institución porteña.

Equipo de Santiago Wanderers, campeón Olimpiadas Nacionales 1909 (foto revista Sucesos 1909).

Nuevas ligas

Nuevamente en 1912 habría cambios en cuanto a la organización de los campeonatos, ya que la citada “Football Association of Chile” desaparece, creándose la “Asociación de Fútbol de Chile”, entidad rectora a nivel nacional, quedando el fútbol en Valparaíso a cargo de la “Liga Atlética y de Football de Valparaíso”, en la cual Santiago Wanderers pasa a ser integrante hasta el año 1943.

Junto a la participación en esta liga, Santiago Wanderers se enfrentó en innumerables oportunidades con clubes de la capital, o algunos extranjeros que estaban de paso por Valparaíso. De esa época, el triunfo más importante es el obtenido el 30/05/1926 en la cancha del Barcelona, en Santiago, ante 8.000 personas aproximadamente. Santiago Wanderers venció 3-1 a Colo Colo, quitándole el invicto que el equipo capitalino mantenía desde su fundación un año antes (19/04/1925). Destacó en este partido la actuación memorable del arquero porteño, Carlos Hill, apodado cariñosamente como el ‘Cojo’.

Desde 1910 hasta 1943 Santiago Wanderers obtiene diez títulos de campeón, en los años 1907, 1909, 1913, 1915, 1917, 1919, 1921, 1933, 1934 y 1935.

Concluyendo este período amateur, se consigna un hecho que marcará el futuro del club porteño. Desde el mes de julio de 1940, y hasta octubre de 1942, Santiago Wanderers efectúa una gira internacional partiendo por el norte de Chile, extendiéndose luego por Perú, Bolivia, Ecuador, Colombia y Panamá. En 18 meses jugaron 64 partidos, ganaron 47, empataron 6 y perdieron 11. Se traspasaron las fronteras del país y Santiago Wanderers comenzó a trascender más allá de los cerros porteños, dejando el nombre de Valparaíso impregnado por toda América del Sur.

 

De “La Porteña” al profesionalismo

En el año 1940, estando Santiago Wanderers bajo la presidencia de Guillermo Cárcamo, se crea una liga llamada “La Porteña”, de carácter profesional, competencia que se disputó entre 1940 y 1945, en la que el club porteño obtuvo los títulos de 1941 y 1942. En forma creciente, en Valparaíso se adoptaba el profesionalismo, lo que en la capital era un hecho desde 1933, cuando se jugó el primer campeonato de fútbol oficialmente profesional en Chile.

Comenzaba 1944 y el club pasaba por difíciles momentos, tanto en lo económico como en lo institucional. La liga profesional “La Porteña” no estaba dando los resultados esperados y languidecía, sin poder dar pasos firmes hacia una organización fuerte y con respaldo popular. Los clubes miraban de reojo hacia Santiago, donde desde 1933 se disputaba un campeonato de fútbol profesional, con creciente éxito, y en donde Santiago Wanderers había intentado de hacer historia en 1937, jugando esa temporada como invitado. Desde la vecina ciudad de Viña del Mar, el presidente de Everton, Ives Beke, proponía inscribir ambos clubes en la Asociación Central de Fútbol en Santiago. Esta idea desencadenó una intensa discusión entre socios y dirigentes porteños, quienes, tras opiniones encontradas, renuncias de dirigentes y mucha polémica, aceptaron incorporarse al fútbol profesional de Santiago, sin tener bien claro si era la decisión correcta. 

Finalmente, el 4/06/1944, en el Estadio Nacional, Santiago Wanderers debuta en el torneo profesional capitalino, perdiendo 2-4 con Colo Colo, sin saber que sería el inicio de lo que, hasta hoy, ha sido una historia matizada por triunfos, hazañas, grandes jugadores y más de alguna decepción.

A la semana siguiente se presenta en Valparaíso el Green Cross de Santiago, obteniendo un laborioso empate a dos tantos, el primer punto obtenido y un anticipo de lo que sería con los años el llamado, en ese tiempo, Estadio Valparaíso, un reducto donde el forastero, para poder rescatar un buen resultado, tendría que luchar con más que sólo buen fútbol, ante la garra, pundonor y entrega de quienes vestían la casaquilla verde, además de encontrarse en un sector del puerto (cerro Playa Ancha) en que el viento también sería siempre un elemento a considerar.

Al finalizar el campeonato de 1944 el resultado fue más que positivo. A pesar de terminar en la novena posición, entre 12 participantes, se rescatan varios puntos a favor. El adquirir la experiencia en este sistema de jugar en Santiago como visita y ejercer la localía en Valparaíso; en la seriedad de los entrenamientos para enfrentar a los poderosos cuadros de Santiago; en la génesis de la rivalidad que iría creciendo con el tiempo ante el vecino Everton, hasta transformarse en el clásico de los equipos de provincia; en la identidad de Santiago Wanderers como equipo de Valparaíso; y en la visionaria decisión de la directiva, al crear la Escuela de Fútbol dirigida por Héctor ‘Tito’ Velazco, en un prisma de futuro para fortalecer la cantera, que con el tiempo surtiría de jugadores de primer nivel la escuadra profesional en pos de resultados de supremacía, lo que daría frutos en los años venideros.

Así pasa raudo el tiempo. En 1945 y 1946 se obtiene un meritorio quinto lugar; en 1947 sextos; en 1948 décimos, para lograr en 1949 el primer vicecampeonato, a cuatro puntos de Universidad Católica, campeón esa temporada con 34 unidades.

Vicecampeón año 1949. Arriba: Fernando Rivera, Francisco Julio, Osvaldo Sáez, René Quitral, Jorge Dubost, Adolfo Rodríguez e Hipólito Merchán (kinesiólogo). Agachados: Reinaldo Coloma, Fernando Campos, Enrique Valdebenítez, José Fernández y Guillermo Díaz (foto revista Estadio).

Raúl Toro Julio, genio y figura

Habría que consignar que durante la segunda mitad de la década del 40, el club tuvo el honor de que haya vestido la camiseta verde uno de los grandes jugadores que ha dado la historia del fútbol chileno, Raúl Toro Julio, quien llegó a dar sus últimos resabios de buen fútbol, después de haber destacado en Santiago Morning y en la selección nacional como goleador del Sudamericano de 1937 disputado en Buenos Aires, Argentina, donde Chile remató en el quinto lugar, con sólo tres puntos, entre seis equipos participantes.

Los viejos hinchas wanderinos lo convirtieron en leyenda. Era tanta la devoción que se le tenía, que con el paso del tiempo sus proezas futbolísticas pasaron a la posteridad, al punto que se han tejido diversos mitos en torno al astro de las jugadas desconcertantes, de quien se decía era el único que tenía la camiseta de titular asegurada, al punto que en ocasiones el equipo porteño ingresaba con diez jugadores a la cancha a la espera de su llegada, que por lo general se veía retrasada por su afición a pasarlo bien junto a sus amigos.

Delantera 1947: Marcelino Toledo, Osvaldo Sáez, Raúl Toro Julio, Fernando Campos y Benito Arenas (foto revista Estadio)

Los años ‘50

El vicecampeonato obtenido en 1949, el que sería el primer logro importante en la era profesional del cuadro porteño, implicó un creciente reconocimiento a nivel nacional como representante del fútbol de Valparaíso, lo que llevó a que tres jugadores del plantel fueran llamados a la selección nacional que compite en la cuarta Copa del Mundo, efectuada en Brasil en 1950. Fueron René Quintral, arquero; Fernando Campos, centrodelantero; y Guillermo ‘Yemo’ Díaz, wing izquierdo, siendo este último quien tuvo el honor de jugar dos de los tres partidos mundialistas que disputó Chile. Los dos primeros no tuvieron minutos en el equipo.

Esta será una constante en los años venideros, ya que siempre en los Mundiales de Fútbol, al menos un jugador formado en Santiago Wanderers sería parte de los planteles mundialistas chilenos, destacando algunos de ellos como lo veremos más adelante.

La década del 50 encuentra a Santiago Wanderers como un club con más experiencia, con gran aporte de jugadores de la cantera y con una creciente madurez institucional, producto del aporte en trabajo de sus dirigentes, y seriedad acorde al profesionalismo del fútbol.

En 1950 ocupa el cuarto lugar; en 1951 el noveno; en 1952 el décimo; en 1953 el noveno y en 1954 el quinto lugar, para llegar a 1955, año que ocupa el onceavo lugar, pero que tiene trascendencia, ya que asume como entrenador el argentino José Pérez Figueiras, el ‘Gallego’, quien además de gran técnico, tenía talento para detectar en el rico fútbol amateur de Valparaíso a las futuras estrellas para el equipo ‘caturro’, lo que culminaría pocos años después con la primera gran alegría en este devenir profesional.

En 1956 se refleja esa sabiduría del entrenador, logrando por segunda vez el vicecampeonato a cinco puntos del campeón Colo Colo. En 1957 logra el cuarto lugar.

 

 

Campeón 1958

Comienza 1958 y en Valparaíso se palpitaba que el trabajo del ‘Gallego’ Pérez, el que tendría sus frutos. 12 de los 18 jugadores del plantel son de las divisiones menores de Santiago Wanderers o de alguna asociación de Valparaíso, hecho que le da al equipo un sello propio, y que rendiría frutos ese mismo año.

Domingo 18/05/1958, Playa Ancha, Santiago Wanderers vence por 3-1 a la Universidad de Chile. Con 14 equipos en competencia se da comienzo al vigésimo sexto campeonato del fútbol profesional chileno. Son los dos primeros puntos en el haber de un año glorioso para el equipo ‘caturro’. Con más triunfos que derrotas y siempre en la parte alta de la tabla de posiciones, se desarrolla el apasionante campeonato 1958. Santiago Wanderers termina la primera rueda en cuarto lugar a cuatro puntos del puntero, Deportes La Serena.

Las semanas siguen pasando y, quedando dos fechas para el término del campeonato, los verdes empatan a un gol con Unión Española en Playa Ancha, alcanzando a Colo Colo en la punta de la tabla de posiciones, cuadro que había perdido con Universidad de Chile por 2-3.

Así llega la última fecha, con Santiago Wanderers y Colo Colo en la cúspide e igualados en puntaje, ambos con 33 puntos, con el cuadro porteño debiendo visitar a O’Higgins Rancagua, y con Colo Colo haciendo lo propio ante Everton en Viña del Mar.

Domingo 30/11/1958, ambos partidos se juegan simultáneamente, 20.000 personas en Sausalito, 8.500 en Rancagua, Santiago Wanderers a los cuatro minutos del segundo tiempo se coloca 20. En Sausalito el partido estaba igualado sin goles, pero lamentablemente para el equipo ‘caturro’, a los 30 minutos del segundo tiempo O’Higgins empata el partido (2-2), pero la tranquilidad inundó a las huestes verdes, porque Everton le gana a Colo Colo 3-0. Santiago Wanderers obtiene así, por primera vez en su historia, un campeonato de fútbol profesional, después de 19 temporadas.

13 partidos ganados, 8 empatados y 5 perdidos se traducen en los 34 puntos que obtuvo en su camino al título, uno más que el vicecampeón Colo Colo. Juan Félix Martínez, Luis Gardella, Aldo Valentini, Reinaldo Coloma, Raúl Sánchez, Francisco Julio, Óscar Ledesma, Jorge Dubost, Emilio Bozalla, Carlos Reynoso, Jesús Picó, Armando Tobar, Nicolás Moreno, Carlos Hoffmann, Cristián González, Víctor Beltrán, Jaime Salinas y Ricardo Díaz, son quienes conformaron el plantel campeón de 1958, nombres que quedaron impregnados en el corazón de todos los wanderinos, quienes los recibieron bajando desde todos los cerros de la ciudad, para demostrarles su agradecimiento por la primera estrella ‘caturra’ en el fútbol profesional chileno.

Campeón 1958. Arriba: Reinaldo Coloma, Jorge Dubost, Emilio Bozalla, Raúl Sánchez, Francisco Julio y Juan Félix Martínez. Agachados: Carlos Reynoso, Jesús Picó, Armando Tobar, Nicolás Moreno y Carlos Hoffmann (foto revista Estadio).

Ya con la primera estrella conseguida con honor y con valor, Santiago Wanderers se consolida como una institución importante en el concierto nacional del fútbol profesional.

En 1959 logra el cuarto lugar; en 1960 resulta vicecampeón a tres puntos del campeón Colo Colo, y en 1961 alcanza el sexto lugar. Paralelamente ganaría la novel Copa Chile los años 1959 y 1961, y en 1960 resulta vicecampeón de la misma justa.

En 1962, año del Mundial de Fútbol jugado en nuestro país, destacan como hechos importantes en la vida del club ‘caturro’, la presencia del defensa central Raúl Sánchez en el equipo que obtiene el tercer lugar. En dicho mundial, el ‘Viejo’, como le apodaban, es pilar fundamental en la defensa de Chile, jugando los seis partidos que nuestro país disputó para lograr dicha hazaña.

A principios de ese año, se presenta un muchacho de 15 años para ser considerado en las divisiones menores del club. Comienza ahí la brillante carrera de Elías Ricardo Figueroa Brander, la que, tras un breve paso por Unión La Calera el año 1964, juega por Santiago Wanderers entre 1965 y 1966, siendo traspasado en una cifra récord, para la época, a Peñarol de Montevideo, donde cimentaría una carrera internacional que lo transformaría, con el tiempo, en el mejor jugador de la historia del fútbol chileno.

En 1963 Santiago Wanderers logra el octavo lugar: en 1964, es segundo en empate con Universidad Católica; en 1965 baja al décimo lugar de la tabla; en 1966 es tercero; y en 1967, una floja campaña se transforma en un treceavo lugar, sin pensar que 1968 sería un año que le depararía otra gran alegría a la ciudad de Valparaíso.

 

Los Panzers 1968

Ese año, la temporada del fútbol chileno arranca con una novedad. Se diputarían dos torneos paralelos a inicios de la temporada: un torneo Provincial y uno Metropolitano, para ya en la segunda mitad del año, los mejores cinco equipos de cada torneo disputarían el título de campeón 

Santiago Wanderers logra el tercer lugar en el Provincial, lo que le da derecho a disputar el campeonato por el título. 

Aunque en la fase decisiva parte perdiendo por 1-2 con su tradicional rival, Everton y jugando de local, poco a poco se va afirmando en su juego, destacando en la primera rueda el triunfo por 2-1 ante Universidad de Chile, y el empate 1-1 con Universidad Católica, ambos duelos jugados en el estadio Santa Laura, rivales que al finalizar el torneo lucharían palmo a palmo por la obtención del título.

Ya en la segunda rueda destacan nuevamente los resultados ante las universidades. Con la entidad laica fue empate 2-2, y ante los cruzados fue triunfo por 1-0, ambos jugados en Playa Ancha, marcadores que hacen llegar a la última fecha con los tres equipos con posibilidades de ser campeón.

El juego aguerrido, de jugadores de gran envergadura, y ofensivo, hacen que la gente identifique al equipo con el apelativo de ‘Los Panzers’, el que quedaría en el recuerdo hasta el día de hoy.

A la última fecha Santiago Wanderers llegaba con 24 puntos, Universidad de Chile con 23 y Universidad Católica con 22. Domingo 5/01/1969: el equipo cruzado vence como visitante 4-1 a Huachipato, lo que obligaba a los otros dos equipos en disputa a sacar resultados positivos para poder optar a ser campeones. 

Estadio Nacional, programa doble. A primera hora (18.00 hrs.) Santiago Wanderers empata 3-3 con Audax Italiano, frustrándose la posibilidad de ser campeones en cancha, debiendo esperar el desenlace del partido de fondo, entre Universidad de Chile y Palestino, registrándose también un empate a tres goles, por lo que el equipo porteño se proclama campeón del fútbol chileno por segunda vez en su historia, nuevamente como visitantes. Los jugadores, uniformados de terno, dan la vuelta olímpica ante una hinchada enfervorizada, que en número superior a las 30.000 habían viajado desde Valparaíso para ver a Santiago Wanderers campeón

Al día siguiente (lunes 6/01/1969), la ciudad de Valparaíso se desborda para recibir a sus héroes. La Plaza Sotomayor, frente al edificio de la entonces Intendencia, se hace estrecha para albergar a los miles de porteños que deseaban saludar a los campeones.

Destacan los jugadores Luis Acevedo, Manuel Canelo, Reynaldo Hoffmann y Juan Olivares, quienes juegan los 36 partidos de la temporada.

Igualmente cabe mencionar a sus compañeros Eduardo Herrera, Mario Griguol, Vicente Cantatore, Elvio Porcel de Peralta, Manuel Ulloa, Juan Álvarez, Roberto Bonanno y Alberto Ferrero. Este último, centrodelantero uruguayo, luego se consagraría goleador de la Copa Libertadores de América de 1969, con ocho goles, en la correcta participación que tuvo a Santiago Wanderers, pasando la fase de grupos y quedando en el camino en la segunda fase, también por grupos, previa a las semifinales, en su primera participación internacional gracias al título de 1968.

También vale consignar los aportes de Juan Torres, Luis Córdova, José Rodríguez, Nibaldo Alegre y Omar Aránguiz.

Ese año 1968, con la segunda estrella en la mano, fue la consolidación de la identificación entre Valparaíso, sus habitantes y el club que los representa, Santiago Wanderers de Valparaíso.

Arriba: Luis Acevedo, Vicente Cantatore, Manuel Canelo, Eduardo Herrera, Manuel Ulloa y Juan Olivares. Agachados, Juan Álvarez, Elvio Porcel de Peralta, Alberto Ferrero, Mario Griguol y Reynaldo Hoffmann (foto revista Estadio).

A pesar de ello, el club comienza progresivamente a entrar en crisis, tanto deportivas como institucionales, lo que acaba el año 1977 con el descenso a Segunda División por primera vez en su historia. Aunque vuelve como campeón al año siguiente (1978), de ahí en más, el club porteño tiene altos y bajos.

 

 

Campeón después de 33 años

 

Debieron pasar largos 33 años, desde el último título conseguido por el equipo de ‘Los Panzers’ en 1968, para volver a estar en lo más alto del concierto futbolístico nacional.

El tercer título en Primera División llegaría el año 2001, bajo la conducción técnica de Jorge Garcés Rojas.

Aquel plantel, integrado entre otros por los porteros Carlos Toro y Alex Varas; los canteranos Moisés Villarroel, Jorge Ormeño, Mauricio Rojas, Renato Garrido y Joel Soto; más jugadores de la talla de Jaime Riveros, Héctor Robles, Arturo Sanhueza, Rodrigo Barra, Manuel Valencia, Rodrigo Núñez, Alonso Zúñiga, los argentinos Darío Scotto y Emiliano Romay, y el uruguayo Silvio Fernández, tuvo un rendimiento que le permitió obtener el primer lugar al cabo de 30 fechas disputadas, sumando 66 puntos, superando a Universidad Católica (60), Universidad de Chile (57) y Colo Colo (56).

Tuvo en el mediocampista Jaime Riveros al mejor jugador del campeonato, y al delantero Silvio Fernández como su máximo goleador con 17 anotaciones.

El título de campeón le permitió jugar por segunda vez en su historia la Copa Libertadores de América el año 2002, correspondiéndole compartir grupo con Boca Juniors de Argentina, Emelec de Ecuador y Montevideo Wanderers de Uruguay, siendo lo más destacado su triunfo por 1-0 ante el cuadro ‘xeneise’ con gol del uruguayo Fernández, en partido jugado en el estadio Sausalito, y el empate sin goles en ‘La Bombonera’ de Buenos Aires. Dirigido por el técnico argentino Ricardo Mariano Dabrowski, Santiago Wanderers no pudo sortear la primera ronda del torneo continental rematando tercero en el grupo. 

Campeón 2001. Arriba: Jorge Ormeño, Rodrigo Barra, Héctor Robles, Carlos Toro, Manuel Valencia y Mauricio Rojas. Agachados: Silvio Fernández, Emiliano Romay, Rodrigo Núñez, Arturo Sanhueza y Jaime Riveros (foto diario El Expreso).

 

Al avanzar los años, la obtención de la Copa Chile 2017 resalta entre los logros más destacados de las últimas décadas, las que están aún muy frescas en la memoria, y que con el paso del tiempo iremos recordándolas.

Fuentes:

  • Revista Estadio
  • Diario La Unión y El Mercurio de Valparaíso
  • Libro “Wanderers, Biografía Anecdótica de un Club” (Manuel Díaz Omnes, 1952)

 

Autores : Alfonso Gómez Serrano y Carlos Campos Castro

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