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¡Al empate Schwager!

Por Luis Torres Aillón

Ir al estadio, ahora se ha convertido en un espectáculo tan formal como ir al cine o al teatro, lejanos están los tiempos, donde aparte del partido mismo, había una verdadera “jungla” de personajes, con la capacidad del chileno, de la broma al instante, la talla a flor de piel.

Bien sabemos, que en la galería se grita y se escucha de todo, las tallas, apodos y gritos en contra de los árbitros, de los jugadores rivales, las bancas, dirigentes e incluso nuestros propios jugadores dan para escribir un libro. El material es riquísimo, y se han creado en torno a algunos personajes verdaderos mitos que han pasado de generación en generación.

Y la zona minera, no es la excepción, los mineros del carbón, esperaban el domingo para ir a su única entretención, que era ver jugar a Lota Schwager y olvidarse de sus problemas y de su peligroso trabajo. Se gritaba y apoyaba de tal forma, que los jugadores ingresaban cantando el himno del minero, pero ya durante el partido, uno de ellos, es el talvez más popular de todos, el inefable BALLICO, quien en la década del 70 y parte del 80 hacía reír a todo el estadio con sus gritos, bromas, apoyado por esa voz gutural que traspasaba las galerías y todos sabíamos quien las emitía.

Ballico -en la imagen con el goleador minero Pedro Gallina en 1976- ha sido recordado por una serie de anécdotas como por ejemplo, cuando Lota Schwager perdía (dicen 4 a 0) y cuando todos los presentes estaban decaídos y derrotados, el grita a todo pulmón ¡ Al Empate Schwager!. Frase que se ha hecho típica en el estadio con el correr de los tiempos.

Murió hace 37 años y su nombre verdadero era Oscar Barra Roa, casualmente no era minero, vendía papas y hacía de todo en la feria. Llegaba al estadio y ahí, no era Oscar, era Ballico y como buen hincha, gritaba, se enojaba, dirigía al equipo, pero su humor no cambiaba, nadie quedaba ajeno y las risas brotaban por todo el mineral.

Un día de partido, se realizó un minuto de silencio, por respeto al difunto no diremos su nombre, pero cuando el silencio era sepulcral, Ballico gritó a todo pulmón ¿y de que murió? Y la solemnidad se fue al tacho de la basura, las carcajadas cruzaron todo el Federico Schwager y volvieron a sonar cuando lo vieron forcejear con carabineros que lo sacaban del estadio, por orden de los dirigentes mineros.

Otra vez, se le iba a reconocer a Guillermo Azocar el ser el jugador más correcto de la temporada y los árbitros ingresaron con un ramo de flores y Ballico no sacó nada mejor que gritar ¿y donde es el velorio?

En otra oportunidad dicen le prohibieron el ingreso al estadio y se encaramó en los árboles, donde igual gritaba sus bromas hacia el interior del estadio.

Sin embargo, su “al empate Schwager” quedó plasmado en la hinchada minera, y en el estadio que sea, con un resultado adverso es lógico gritarlo, pero incluso ganando, se grita igual, porque ese grito quedó plasmado en el hincha minero, sabedor más de derrotas que de jornadas alegres.

Ballico partió un 20 de noviembre de 1983, pero su recuerdo se mantiene perenne en el mineral y cada vez que vamos al estadio, el homenaje está, ¡ al empate Schwager ¡.

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