Hoy fue el último en llegar al tradicional asado de fin de mes. “Es que estaba trabajando”, le dijo a quien le preguntó por qué había llegado tan tarde. Es que se jugaba el Calcio del Domani y el Negro estuvo ahí hasta que se tiró el ultimo penal. Esa tarde lo vi acercarse al tablero marcador y estampar el cartel que señalaba la derrota parcial del equipo local, Stadio, su Stadio. Mientras disfrutábamos del asado, siempre bien preparado por el Charro, el Negro estaba trabajando y asi lo ha hecho innumerables veces junto a su amigo Amadeo en cada edición de este torneo.
“Pintini”, como lo llaman cariñosamente sus amigos de Stadio, fue de los primeros en irse del asado, pagó la cuota y se marchó. “Estoy cansado. Mañana tengo que trabajar de nuevo”, nos dijo. Es su trabajo y una responsabilidad. El Negro lo disfruta como cuando estaba en la cancha, cuando con gambetas, pases y piques endemoniados le regaló a su Stadio el primer título en la Liga La Reina, luego de retirarse del fútbol profesional en Unión Española.
Hector Pinto, el Negro, se formó en la Universidad de Chile y jugó entre 1970 y 1976 en el cuadro laico. Fue parte de la generación posterior al Ballet Azul, también compuesta de grandes jugadores, pero que no pudieron dar una vuelta olímpica a la hinchada azul. En la U se consolidó como titular en 1972, jugando 22 partidos del campeonato nacional y marcando 3 goles. En 1974, sus tantos se elevaron a 10 en 20 partidos. En su último año con los azules, jugó 29 partidos del campeonato nacional y marcó 15 goles.
Pinto marcando un gol para la U. Fuente: Revista Estadio
El año 1977 pasó a Colo-Colo, en lo que fue el traspaso más caro en ese entonces de un jugador entre clubes chilenos. El pase tuvo un costo de 120 mil dólares de la época, equivalente a aproximadamente 650 mil dólares de hoy. Ese año llegó como técnico el húngaro Ferenc Puskas, en los inicios del fútbol empresa y las contrataciones galácticas, que sucumbieron ante la devaluación y la crisis 1982-83. En el Cacique, Pinto estuvo dos años: 1977 y 1978. En su debut jugó 30 partidos del torneo oficial y marcó 8 goles, siendo el tercer goleador de los albos, superado por Julio Crisosto y Juan Carlos Orellana, quienes marcaron 14 y 12 goles, respectivamente. El único doblete lo consiguió frente a Everton en un triunfo 3-1, lo que hacía callar algunas críticas a su rendimiento. La revista Estadio consigna la respuesta del jugador a si esa actuación podría ser considerada como una revancha: “No, en el fútbol uno se acostumbra a no considerar demasiado las críticas que llevan mala intención o desconocimiento. En todo caso es una revancha conmigo, porque el primer responsable de lo que sucede es uno mismo”. En su segundo y último año con el Cacique, Héctor Pinto jugó 26 partidos del torneo oficial y marcó seis goles.
Entre 1979 y 1985 defendió los colores de la Unión Española, donde se retiró del fútbol profesional. En sus siete temporadas en el elenco hispánico, jugó más de 100 partidos del campeonato nacional e hizo 41 goles. Al momento de su retiro los dirigentes le ofrecieron hacerse cargo del primer equipo. Destaca que: “Me sentí un poco obligado. Hoy día no lo habría aceptado”.
Pinto recuerda en el libro Historias de Calcio que jugó por primera vez cuando tenía 9 años en el club Comercio de Buin. Un vecino lo llevó a probarse a la filial de Colo-Colo en Buin, pero no quedó. A los 16 años, con gestiones del dentista Haroldo Guzmán, se incorporó a la cuarta especial de la Universidad de Chile. Debutó en 1970 frente a Magallanes, debido a que el Ballet Azul jugaba la Copa Libertadores.
Héctor Pinto fue seleccionado chileno, jugando 10 partidos y marcando un gol. El tanto lo marcó en la derrota 1-3 con Uruguay, partido de la copa Juan Pinto Durán jugado en Santiago el 26 de junio de 1975. Formó el tridente de ataque con Julio Crisosto y Pedro Pinto, siendo reemplazado por Víctor ‘Pelusa’ Pizarro.
En la Roja debutó el 20 de noviembre de 1974 frente a Argentina en la copa Carlos Dittborn. Fue un empate 1-1 y Pinto reemplazó a Alejandro Trujillo. El Negro integró la oncena titular en dos partidos de las clasificatorias a Argentina 78, en la victoria de local 3-0 a Ecuador y la derrota 0-2 con Perú. Su despedida con la camiseta nacional fue el 15 de junio de 1977 con una derrota 2-4 en un amistoso con Escocia.
Su trayectoria como técnico profesional partió en la Unión Española, dirigiendo entre 1986 y 1987 al elenco hispano. En su debut casi baja a segunda división, al finalizar en el décimo tercer puesto con un 44% de rendimiento. En su segundo año tuvo un desempeño similar, finalizando en el décimo segundo lugar con un 43% de rendimiento.
En varias entrevistas ha afirmado que sus labores como profesor en la Scuola Italiana se dio cuenta que su vocación estaba en el trabajo formativo. Así trabajó por años en las series inferiores de la Universidad Católica y de la Universidad de Chile. Uno de sus “regalones” en sus años en la UC fue Humberto ‘Chupete’ Suazo, de una calidad fuera de serie, pero al que tuvo que ir innumerables veces a buscarlo a San Antonio para que jugara en el elenco cruzado.
Fue campeón como DT con la Universidad de Chile en el torneo de apertura del 2004, en una definición a penales que sentenció el portero Johnny Herrera. Fueron a esta instancia luego de haber empatado con los loínos 0-0 en Santiago y 1-1 en Calama. Con una gran cantidad de jugadores formados en la U, el equipo tuvo como goleadores a los argentinos Diego Rivarola y Sergio Goino. El equipo de Pinto partió el campeonato goleando 4-0 a los albos y demostrando supremacía en los clásicos al derrotar 2-1 a Universidad Católica en la penúltima fecha.
Dando instrucciones en el campeonato del 2004. Fuente: Diario As Chile
En el campeonato de Clausura del 2004 llegó también a la final, pero cayeron derrotados a penales con la Universidad Católica. Ahí terminó su vínculo con el elenco azul como D.T. del equipo profesional. Entrevistado por El Mercurio, Pinto señalaba que “Fue una de las tristezas más grandes que he pasado. Perder por penales es muy duro, además con un estadio completamente lleno“. La renuncia del entrenador se dio en un contexto de amenazas de la barra por la desvinculación de algunos jugadores y el poco respaldo de los dirigentes. En un portal de noticias señalaba: “Yo creo que las amenazas de alguna manera rebalsaron el vaso, en mi celular tengo los números y las amenazas, fuertes y otras no tan fuertes, hubo de todo. Creo que no lo merezco por todo lo que entregué a la U, por todos los aspectos deportivos que nadie los ha destacado. Creo no merecerme esta salida, pero lo hago por el bien de la U“.
Su carrera en el plano competitivo tuvo como cierre un breve paso por Unión Española (2007) y Deportes Iquique (2014). A los hispanos los dirigió en el torneo de apertura, donde terminaron octavos. En el elenco nortino no se dieron los resultados y dejó el cargo tras ser eliminado de la Copa Sudamericana por Universitario de Sucre. Se encontraba en el décimo séptimo lugar en el campeonato local.
Ha sido también técnico del seleccionado nacional de las series menores. Uno de sus logros más preciados es la clasificación a los Juegos Olímpicos del año 2000, con un gol agónico del “Choro” Navia en el minuto 86 para vencer 1-0 al seleccionado argentino de Aimar, Cambiasso y Saviola. La base de este equipo, con las incorporaciones de Nelson Tapia, Pedro Reyes e Iván Zamorano, bajo la dirección técnica de Nelson Acosta obtuvo la medalla de bronce en Sidney.
Pinto fue el entrenador de las sub-20 en el mundial del 2001 en Argentina, donde la “Rojita” no pasó la primera ronda y es recordada por el incidente nocturno de un grupo de jugadores que visitaron un burdel, horas antes de embarcar para tierras rioplatenses.
Héctor Pinto estuvo en México y China a cargo de las fuerzas básicas del Cruz Azul y el Hebei Fortune, respectivamente. En el equipo chino acompañando a su excompañero y uno de sus mejores amigos, Manuel Pelllegrini. Con él y Arturo Salah conservan una amistad de décadas, cimentada en una visión del fútbol y la vida, que aprendieron de su gran maestro Fernando Riera.
Sus ex dirigidos concuerdan en la calidad humana y profesional del profe Pinto. Roberto Ketlun, quien lo tuvo de técnico en Stadio Italiano, en las series menores de la UC y en el primer equipo de Unión Española, destaca su buen manejo de grupo y su compromiso con la alta exigencia. “Recalcaba mucho la eficiencia y la simpleza”, recuerda Peto. Además, comentan otros, “era muy trabajador, dedicado, respetuoso y dado al diálogo. Le gustaba el juego ofensivo con jugadores de buena técnica. De trato cercano, pero exigente”. Rodrigo Gómez enfatiza la labor fundamental de Pinto en mantener motivados y bien preparados a quienes no eran titulares en la Católica de Pellegrini, donde fue su ayudante técnico.
El Negro tuvo una destacada trayectoria como jugador y técnico. Le devolvió a la U todo lo que aprendió ahí con un título, algo que no pudo darle como jugador. Algunos, con menos, se creen dueños del mundo, monopolizan frases y miradas, piden la pelota con gritos estridentes, intentan eludir a todo el equipo contrario y se sientan cómodos a beber del traicionero elixir de la fama y los halagos. El Negro, es distinto. Te saluda siempre cortés y con una sonrisa. Con una gran generosidad, sigue laburando y enseñando, sin esperar retribución. Lo hace con ganas y amor a su Stadio. Trabaja con entusiasmo y con gratitud. No pide privilegios, hace la cola como uno más, respeta su turno y no pide ocupar el mejor lugar de la mesa. No lo necesita para subir al palco de los admirables.
Fuentes:
Revista Estadio
Diario El Mercurio
Libro Historias de Calcio
https://www.partidosdelaroja.com/
http://solofutbol.cl/
