La Copa América de 1979 tuvo un carácter especial, totalmente diferente al de ediciones anteriores, ya que se disputó sin sede fija solamente con partidos de ida [1]. Fue una de las más importantes participaciones de nuestra selección hasta esa época, donde el combinado chileno alcanzó nuevamente la final de esta competencia (al igual que en 1955 y 1956) aunque con un formato distinto. Sin embargo, perdió frente a la selección de Paraguay en una espectacular definición a tres partidos. Esta proeza deportiva tuvo uno de los puntos más álgidos y polémicos durante las semifinales del torneo continental de selecciones más antiguo del mundo.
El 17 de octubre de 1979, la escuadra chilena dirigida por Luis Santibáñez Díaz y capitaneada por Elías Figueroa Brander se midió ante el seleccionado peruano comandado por el director técnico José Hernani Chiarella Espíritu y bajo el liderazgo Héctor Chumpitaz Gonzales.
El clima de hostilidad que vivió el conjunto chileno se manifestó de diversas formas, entre las cuales podemos encontrar su recibimiento por parte de las Fuerzas Armadas del Perú, quienes los esperaban con sus caras pintadas con maquillaje de guerra en el aeropuerto. Al respecto, el delantero Carlos Caszely comenta: “Si po, se cumplían los 100 años de la guerra del pacífico, nosotros cuando llegamos a Perú, en esa época no había mangas, había una fila de militares peruanos con metralletas, cara pintada como amedrentándonos, después nos quebraron los vidrios del bus y los del Hotel donde estábamos” [2]. Pero estos actos no atemorizaron al cuadro chileno, que buscó ganar el encuentro en Perú. En este contexto, lo que más impactó a todos, fue el cablegrama recibido por jugadores, periodistas y el cuerpo técnico de la Selección de Chile, dirigido al DT Luis Santibáñez.
A este propósito, el periodista y corresponsal de Radio Portales Gerardo Araya dice: “Yo estaba en ese momento haciendo cancha ya, trabajando en cancha para la Radio Portales… hacíamos notas en camarines y Mario Soto me hizo un gesto cuando van saliendo a la cancha, nos dice; “Nos llamó el jefe” le pasaron un llamado a Santibáñez «Diciéndole de parte de Pinochet qué estaba en juego poco menos que también el prestigio y el honor del país en ese partido»” [3].
A pesar de que esta información puede resultar exagerada, Carlos Caszely confirma su veracidad, comentando: “Claro, llegó un telegrama de Pinochet a Santibáñez diciéndole: que por el honor de Chile había que ganar ese partido, yo me acuerdo de que le dije: guatón no te preocupí hago dos goles y quedamos todos tranquilos, hice los dos goles, ganamos, estábamos todos felices, indudablemente” [4].
El partido tuvo lugar en el Estadio Nacional de Lima y fue arbitrado por el brasileño Romualdo Arppi Filho. Esta semifinal estaría llena de hechos extra futbolísticos, ya que ese año se celebraba el centenario del Combate Naval de Iquique, por lo que la polémica se proyectó a las canchas.
El ambiente, plagado de símbolos patrios y conductas nacionalistas se puso de manifiesto, hecho notado por el periodista de la Radio Portales, Gerardo Araya, quien comenta: “Realmente la situación que se vivía allá en Perú en ese momento era… a ver… se exaltaban los niveles patrios, se recordaba la guerra del 79 poco menos que los chilenos que llegamos ese día allá al partido éramos qué se yo otra avanzada del ejército que pretendía tomarse Lima” [5].
Fue un encuentro demasiado táctico y defensivo por parte del cuadro chileno, que saltó al campo con un 5-3-2, dónde el juego se centró en buscar a la figura y goleador del equipo Carlos Caszely.
Fue Chile quién inauguró el marcador, con gol de cabeza de Cazsely tras un rebote en el travesaño de un tiro libre indirecto ejecutado por Carlos Rivas Torres. En la segunda parte del encuentro, dominada por el cuadro del Perú, un tiro libre ejecutado por el habilidoso mediocampista de Atlético Nacional, César Cueto Villa, fue conectado con un gran cabezazo por el delantero Roberto Mosquera Vera en el minuto 71 del encuentro, para marcar el empate. Sin embargo, Manuel Rojas Zúñiga lanzó un tiro libre hacía el área incaica, el cual fue interceptado por Carlos Caszely, quien con un gran golpe de cabeza marcó el definitivo 2-1, en el minuto 76 del encuentro.
Este triunfo, sin dudas, fue importante tanto para los jugadores como para la dictadura. La imagen de país “ganador” que buscaba proyectar el régimen de Pinochet, se vio beneficiada con esta victoria, sobre todo contra Perú y, más aún, en el centenario del Combate Naval de Iquique, donde el nacionalismo y los símbolos patrios estaban más presentes que nunca.
La prensa deportiva no tardó en construir este relato épico de la victoria de Chile sobre el conjunto del Perú. La revista Estadio, en su versión del 24 de noviembre de 1979, tituló en letras grandes “En Lima nacieron los gigantes del fútbol”.
En su sección de “Actuaciones individuales”, la revista retrata al plantel chileno con una retórica que trascendía lo estrictamente futbolístico; Mario Osbén fue descrito como un impecable; René Valenzuela, como un “León en la retaguardia”; y Elías Figueroa simplemente como “Eterno… imposible de pasar por altura, y un destructor con la pelota en el piso”.
Carlos Rivas, fue destacado por tener un corazón “más grande que una catedral” gracias a su gran despliegue físico durante el encuentro, mientras que de Caszely se habló de su impecable encuentro, sin destacar sus dos tantos. Incluso fue elogiada de gran manera la mística y la categoría del técnico Luis Santíbañez, elevado a la figura de “ingeniero del fútbol”, quién planteó un juego de presión estratégica. El triunfo dejó de ser deportivo, y pasó a tener un relato mediático, Chile no solo ganó: resistió, rugió y se convirtió en un símbolo de patriotismo.
PERÚ 1-2 CHILE
17/10/1979. Semifinal ida, Copa América 1979. Estadio: Nacional, Lima. Público: Árbitro: Romualdo Arppi Filho.
PERÚ: Eusebio Acasuzo; Jaime Duarte, Jorge Olaechea, Héctor Chumpitaz, Rubén Díaz, José Velásquez, Germán Leguía, César Cueto, Roberto Mosquera, Guillermo la Rosa y Freddy Ravello (59’ Ernesto Labarthe). DT José Hernani Chiarella.
CHILE: Mario Osbén; Mario Galindo, René Valenzuela, Elías Figueroa, Mario Soto, Sergio Escobar, Carlos Rivas, Rodolfo Dubó, Manuel Rojas, Jorge Peredo y Carlos Caszely (81’ Eduardo Bonvallet). DT Luis Santibáñez.
GOLES: 36’ y 76’ C. Caszely (CH) y 71’ R. Mosquera (PE).
Notas al pie de página:
[1] Lopasso, N. (2025, 15 abril). ¿Cuántas finales ha jugado la selección chilena en la Copa América en toda la historia? Bolavip Chile. https://bolavip.com/cl/seleccionchilena/cuantas-son-las-finales-ha-jugado-la-seleccion-chilena-en-la-copa-america-en-toda-la-historia[2] Entrevista a Carlos Caszely realizada el 30 de junio de 2021 por el autor.[3] Echagüe: (2016), Documental: La Pelota Sí Se Mancha: El fútbol durante la Dictadura de Pinochet. Recuperado de: https://www.youtube.com/watch?v=afi-Qyx3YHw. [4] Entrevista a Carlos Caszely realizada el 30 de junio de 2021 por Manuel Sánchez.[5] ECHAGÜE: (2016), Documental: La Pelota Sí Se Mancha: El fútbol durante la Dictadura de Pinochet. Recuperado de: https://www.youtube.com/watch?v=afi-Qyx3YHw.Fuentes:
- Echagüe E: (2016), Documental: La pelota sí se mancha: El fútbol durante la Dictadura de Pinochet. Recuperado de: https://www.youtube.com/watch?v=afi-Qyx3YHw.
- Entrevista a Carlos Caszely realizada el 30 de junio de 2021 por Manuel Sánchez.
- Lopasso, N. (2025, 15 abril). ¿Cuántas finales ha jugado la Selección Chilena en la Copa América en toda la historia? https://bolavip.com/cl/seleccionchilena/cuantas-son-las-finales-ha-jugado-la-seleccion-chilena-en-la-copa-america-en-toda-la-historia
- Sánchez Acevedo, M. (2021). Historia social e imaginarios. Uso y abuso del deporte de masas. El caso de la selección chilena de fútbol entre los años 1973 y 1982.
