Inicio ClubesLa “Danza de la Lluvia”, desde África Subsahariana a Provincial Osorno

La “Danza de la Lluvia”, desde África Subsahariana a Provincial Osorno

Por Cristián Baschmann

Provenientes de Nigeria y Camerún, los cinco futbolistas tuvieron un paso fugaz por los ‘Toros’. Desde la presunta intervención de la C.I.A. hasta la vinculación vigente de uno de ellos con el sur de Chile, indudablemente dejaron una huella.

En buena parte de las sociedades africanas la Danza de la Lluvia es mucho más que un ritual de invocación para que el agua del cielo salve a la agricultura, es todo un tema sagrado de conexión y comunicación, de purificación y de alejar malos espíritus. En Osorno, la lluvia es parte de la vida cotidiana, que impregna desde la nieve de Antillanca y las cimas de volcanes hasta las frescas aguas de los grandes lagos, pasando por frondosos bosques, extensas praderas y también las construcciones en cemento y madera. Y, en algunos momentos, no tan lejanos, ambas realidades se fusionaron por medio del deporte.

De todos los jugadores extranjeros que han pasado por Provincial Osorno, desde 1983 hasta ahora, la lista está compuesta mayoritariamente por argentinos, seguidos de uruguayos, paraguayos, brasileños, colombianos y más recientemente peruanos. Hasta allí, más o menos una realidad semejante a la de gran parte del historial de refuerzos forasteros de los clubes de fútbol de nuestro país.
Los casos de dos estadounidenses, uno de ellos albergado en el plantel por toda una temporada, convertido en un prometedor proyecto de atacante que, finalmente, jamás vio minutos en cancha, y el otro un portero ex seleccionado de su país y que fue titular hasta fichar en el balompié argentino, podrían ser lo más extravagante del ‘Provi’.
Sin embargo, el exceso de optimismo de algunos dirigentes en su afanosa tarea de darle el “palo al gato” con alguna joyita inesperada para arremeter en el concierto de la competencia chilena llevó a explorar confines inimaginables y traer hasta la urbe sureña a futbolistas que llegaron desde el Golfo de Biafra.

Maletas cargadas de sueños

Amir Angwe y Edward Mba Agbai, ambos pertenecientes al Club Julius Berger, de la ciudad de Lagos, Nigeria, fueron la apuesta extranjera de los dirigentes en 1995. Los jóvenes talentos, integrantes de la selección ‘B’ de su país, pese a sus expectativas, no pudieron jugar en el cuadro del Toro y el volcán al estar completo el cupo de extranjeros para dicha temporada.
Para marzo de 1995, el entusiasmo primaba entre los directivos ‘lecheros’ y, mientras se esperaba el arribo de los anunciados nigerianos, el plantel ya contaba con los delanteros argentinos Ariel Bravo -a la espera de su carta de nacionalización- y Fernando Lavezzi, además, esperaban por una decisión de la testera taurina el paraguayo Rolando Azás y el uruguayo Juan José Lombardi, quienes habían jugado la temporada anterior en el club, y se rumoreaba la llegada de otros dos delanteros argentinos: Roque Burella y Pedro González Pierella. Es decir, ocho extranjeros, de los cuales, solamente cuatro podían jugar en Primera División.
La llegada de Angwe y Agbai sería, por decir lo menos, caótica. El volante y capitán del equipo, Francisco Hörmann, apoyaría las tareas de traducción, mientras los nigerianos no parecían adaptarse a la cancha barrosa ni al frío sureño. Para peor, sin previo aviso y con apenas un par de semanas entrenando, y a la espera de ser evaluados por el cuerpo técnico, se esfumarían de la pensión en la que vivían sin dejar carta ni rastro alguno, generando el malestar transversal entre los directivos del ‘Toro’.

Los futbolistas nigerianos junto al capitán de Provincial Osorno, Francisco Hörmann, quien ayudó en las labores de traducción. Fotografía: Diario Austral de Osorno

Con el pasar de las horas, la situación de los nigerianos se convertiría en tema de conversación recurrente en Osorno. En los cafés, los fanáticos abordaban el rumor de que los futbolistas habían abandonado las prácticas para ir a probar suerte a Deportes Concepción, incluso versiones infundadas sembraban la duda acerca de un posible secuestro de los africanos del ‘Provi’.

¿Intervención de la C.I.A.?

Si Provincial Osorno ha tenido episodios que van de lo exótico a lo escabroso, el entonces presidente ‘taurino’, Alejandro Kauak, habitualmente dado a las declaraciones incendiarias, llevaría las controversias al siguiente nivel cuando cruzó el caso de los nigerianos con una intervención directa de la Central de Inteligencia Americana (C.I.A.) en los últimos días de mayo de 1995.
Total agitación en la comunidad, hasta que el supuesto agente secreto apareció a página completa en el Diario Austral de Osorno contando su verdad. Se trataba de Andrés Defelice, estadounidense, pastor enviado por la Congregación Amigos de la Biblia de la Iglesia Anglicana, quien junto con sorprender al confesar su “amor por Provincial Osorno” declaró que Deportes Concepción, a través de su presidente Osvaldo Band, le había pedido pagar los gastos de hotel de los nigerianos en Osorno para luego dirigirlos a la capital penquista. Viendo el revuelo causado en la tienda taurina, los ‘lilas’ abortaron la misión y los jugadores, ayudados una vez más por Defelice, tomaron vuelo de regreso desde Santiago a Abuya.

El pastor anglicano Andrés Defelice fue el centro de un genuino thriller en el que ‘los Toros’ vieron el desenlace de sus refuerzos africanos en 1995. Fotografía: Diario Austral de Osorno.

El vicepresidente Eduardo Hott daría por cerrado el tema afirmando que las pérdidas de dinero y tiempo del club no importaban al lado de la pérdida de credibilidad del pastor. Hasta el entrenador Óscar ‘Cacho’ Malbernat opinó para el mismo matutino posteriormente, lamentando que se haya abusado de la decencia de los dirigentes osorninos en el embrollo de los nigerianos, en cuya traída sirvieron de nexo Francisco Ugarte y Miguel Gutiérrez, ambos fuertemente ligados a Provincial Osorno y actualmente ex futbolistas, además del representante René Tellman.

El Bikutsi llega a Osorno

Cuenta la leyenda que sería el nigeriano Ime Oduok, portentoso pívot de Provincial Osorno Básquetbol, con algunas brillantes actuaciones en la Dimayor 2005, quien pondría en la cabeza de los dirigentes taurinos del fútbol la idea de volver a mirar a África como una opción para encontrar el oro deportivo. Otra versión alude a que simplemente chocó la oportunidad con la puerta de la sede taurina, trayendo a tres jóvenes desde el Golfo de Guinea hasta tierras norpatagónicas, una oportunidad propiciada por el exentrenador y colaborador taurino Gino Valentini.
Banderas de Camerún en mano y blancas sonrisas al viento, Luc Bessala, Christian Nyebe y Francis Messi saltaban a la cancha del Parque Schott el martes 28 de febrero para la ‘Noche Taurina’ 2006, presentación del plantel que incluía como plato de fondo un duelo amistoso con Colo-Colo. La velada llenó de ilusiones a los seguidores de Provincial Osorno, que perdonaban algunas torpezas y errores propios de la dura pretemporada, y valoraban, como siempre, la entrega corajuda de los ‘Toros’, en un empate con gusto a poco tras el 1-1, con goles del purranquino Héctor Mancilla para los ‘albos’ y el rionegrino Pablo Cocio para los ‘lecheros’.

En la imagen, Provincial Osorno en la ‘Noche Taurina’ de 2006, junto a los camerunenses Bessala y Messi (arriba) y Nyebe (abajo). De ellos, sólo Luc volvería a su tierra; Francis se radicaría en Francia y Christian en Suiza. Fotografía: Diario Austral de Osorno.

Sólo Nyebe sería titular en el arranque del torneo de Primera B, el 5 de marzo, en el empate sin goles ante Unión La Calera en el estadio Nicolás Chahuán Nazar. En la fecha siguiente, el 12 de marzo, Provincial Osorno ganaría 3-2 en el Parque Schott a Lota Schwager, sumando a Bessala a la oncena titular. Al siguiente partido de local, el debut en casa de Francis Messi encontraría al equipo con tres derrotas al hilo y el público pidiendo la cabeza del entrenador Osvaldo Villegas.
Sería una temporada complicada de inicio a fin para los ‘Toros’, que, de haber disputado la Liguilla de Promoción con opciones de subir a Primera División el año anterior, terminarían sin ganar un encuentro en la Liguilla de Descenso de Primera B, cayendo por la cuenta mínima en su último partido ante Deportes Temuco, jugando de dueño de casa en el estadio Municipal de San Pablo. Los problemas le llovieron a Provincial Osorno en 2006, en su año de transición hacia su primera Sociedad Anónima Deportiva Profesional (S.A.D.P.), y con el profundo dolor por el deceso del gran referente nacional mundialista de Inglaterra 1966, el osornino Rubén Marcos Peralta, en el mes de agosto.

Semillas de futuro

Sobre cómo llegó a Sudamérica, Luc Bessala recuerda que “cuando fuimos con la selección sub 23 de Camerún a jugar a España, en diciembre de 2003, me contactó un empresario argentino que se llamaba Guillermo Muñoz. Entonces me faltaban dos meses para terminar contrato con mi club, el más famoso de mi país, el Canon Yaoundé, donde salieron jugadores como Thomas N’Kono, François Omam-Biyik y Emmanuel Kundé, famosos en los años 90. Luego volví a Camerún y me llegó una invitación, y viajé con mi primo, Francis Messi, a Argentina, donde quedamos en Tiro Federal un año y medio”.
Después de 26 partidos con Tiro Federal y el ascenso del equipo, la negociación para renovar no prosperó y se buscó otro representante argentino, que fue el que le recomendó ir a Chile, a Universidad Católica, para probarse como lateral y reemplazante de Cristián Álvarez. Allí surgió una tibia opción de recalar en Universidad de Concepción, la que terminó con destino definitivo más al sur, en Osorno.
“Lo que yo viví en Osorno se quedó en mi corazón, porque me trataron con mucho cariño allá. Lo único que se me quedó al debe fueron los resultados, que no se nos dieron en cancha. Más allá de mi hija (osornina, nacida y residente), tengo un lindo recuerdo de Osorno, siempre hablo con demasiadas emociones de Osorno”, admite el camerunés.

Luego hace un giro brusco en su relato recordando lo que vino, su paso por Deportes Temuco: “Hasta ahora yo tengo esa rabia con la persona de Eduardo Bonvallet, quien me trató muy mal. Hasta hoy día, no sé si me encuentro a ese señor yo lo voy a saludar, te lo digo en serio. No se puede jugar con la vida de una persona que se fue tan lejos de su gente, de su país, de sus recuerdos… ¡Él era un racista! Él hizo que casi me retirara del fútbol en ese mismo momento, pero Dios me dio fuerzas para seguir adelante”, sobrevolando en su recuerdo el incidente que tuvo con quien fuera jugador, comentarista y entrenador del elenco de La Araucanía en 2007.
El itinerario de Bessala seguiría en Fernández Vial (2008), para luego emigrar a Venezuela, donde se desempeñó en Centro Ítalo (2008-2011), Atlético Miranda (2011-2012) y Metropolitanos (2013). Su último club caribeño le ofreció convertirse en entrenador formador de jóvenes, pero declinó la oferta y decidió dar por concluida su odisea por el fútbol en América y regresar a África.

Jugadores y equipo técnico del Unité Académie Football Club, la apuesta a futuro por nuevos talentos futbolísticos de Bessala en Mbanjock. Fotografía: Archivo personal de Luc Bessala.

“Decidí regresar porque sentía que acá, en mi ciudad en Camerún, no había más fútbol, y los jóvenes sin hacer nada se estaban metiendo en las drogas y la delincuencia. Me dije: Luc, no te puedes quedar sin hacer nada”, cuenta el ex taurino acerca de la génesis de su Unité Académie Football Club de Mbanjock, en una labor nada sencilla porque “la gente se interesa nada más que en la política y no quieren ayudar”.
“Trabajo, disciplina y éxito” es el lema del proyecto formativo y recreativo que promueve el balompié en Camerún bajo la tutela de Luc Bessala. Una iniciativa que se trata de mucho más que ‘jugar a la pelota’ y en la que cada jornada de trabajo la concluye mirando el atardecer, a orillas del río Sanaga, recordando todo lo vivido allá, muy lejos, en otro mundo, especialmente en su paso por Provincial Osorno. 

Fuentes:
Diario Austral de Osorno.
Diario Austral de Temuco.

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