En un campeonato emocionante, con diferentes equipos alternando en el liderato y en el favoritismo de la afición, Everton hizo una segunda rueda espectacular arremetiendo para forzar una disputada definición con Unión Española, dirimida el día 14 de enero de 1951 de forma dramática en tiempo suplementario con un gol excelso de René Meléndez, el máximo ídolo oro y cielo. Fue la primera vez que un elenco no metropolitano se consagró campeón del fútbol profesional chileno.
Los preparativos de Everton para el campeonato nacional de 1950
El torneo del fútbol profesional chileno de 1950 empezó en el mes de julio, después de terminado el Campeonato Mundial de Fútbol del mismo año efectuado en Brasil, que contó con la participación de la selección nacional de Chile, la que en la fase grupal perdió sucesivamente por 0-2 con Inglaterra y España, para cerrar con una victoria por 5-2 ante Estados Unidos.
La selección nacional se preparó para el Campeonato Mundial de Fútbol durante el primer semestre de ese año 1950, período en el cual, si bien los clubes se mantuvieron en permanente actividad aunque sin sus jugadores seleccionados. Everton saltó por primera vez al gramado el día 14 de enero para inaugurar ante 12.000 espectadores la iluminación artificial del Estadio El Tranque (actual Sausalito), en un cotejo internacional amistoso ante Rampla Juniors de Uruguay, que se impuso por 1-0.
Luego, el 2 de febrero, Everton juega en el Estadio El Tranque un amistoso con la selección chilena, que se prepara para las eliminatorias de la Copa del Mundo. En una actuación bochornosa para la roja de todos, el cuadro de la ciudad balneario la doblega inobjetablemente por 5-1 con anotaciones de Germán Báez (2), Luis Enrique Ponce, Segundo Morales y Elías Cid. Cabe consignar que la goleada se estructuró sin la presencia de la principal figura de los viñamarinos, René Meléndez, quien convocado a la selección chilena presenció la contienda desde la banca de suplentes. “Esta humillación que le propina Everton a la selección nacional provoca un terremoto en la dirigencia de la Federación de Fútbol, que decide, en caliente, no enviar al equipo al Mundial para no pasar vergüenzas. Además, se decide suspender una gira anunciada a Brasil por las mismas razones” [1]. Posteriormente, los dirigentes nacionales rectificarían la medida anunciada, continuando el proceso y concretando la clasificación al Mundial de Brasil.
La Copa de Preparación Carlos Varela y el 17-0 sobre Santiago Wanderers
En los meses de abril y mayo se desarrolló la fase grupal del Campeonato de Preparación Carlos Varela, un certamen oficial organizado por la Asociación Central de Fútbol (ACF) de Chile y en el que compitieron sus 12 instituciones profesionales asociadas (no existía la Segunda División, actual Primera División B). Everton quedó emparejado en la fase grupal con Audax Italiano, Colo-Colo y Santiago Wanderers. La campaña, que comenzó el 18 de abril con una caída por 3-4 ante los itálicos en el Estadio Valparaíso, continuó con dos hitos distintivos: una goleada el 24 de abril por 5-0 sobre los albos, y otra el 30 de abril por 17-0 ante el clásico rival.
Hubo una sucesión de insólitas situaciones que explican el inusitado tanteador en este último encuentro, partiendo por el hecho de que los futbolistas del club decano del fútbol chileno se declararon en huelga porque sus dirigentes rebajaron los premios a la cuarta parte de lo convenido. Además, “los caturros presentaron solamente tres titulares: el defensa Francisco Julio (que estaba lesionado y actuó de arquero), el volante Benito Arenas y el delantero Alberto Valdebenítez. La oncena se completó con juveniles, entre ellos Miguel Contreras, fotógrafo de El Mercurio de Valparaíso, que ese día fue al Estadio a tomar fotografías” [2]. El primer tiempo finalizó 7-0. Tras el descanso, dos jugadores verdes se quedaron en el camarín. Después de dos goles más del representativo de la ciudad jardín, vino el primer expulsado de los porteños, el fotógrafo Contreras. Pronto vino el décimo gol y tras él un entrevero que determinó la expulsión de Salvador Biondi, el capitán de Everton, y la de Arenas en Santiago Wanderers. Con el registro parcial de 13-0, los caturros se quedaron con seis futbolistas a los 68’ por lesión de Valdebenítez. Entonces, procediendo conforme al reglamento, el árbitro determinó la suspensión del compromiso. Sin embargo, el delegado de la ACF, Clemente Miranda, obligó a proseguir el juego. Otros cuatro tantos de los portadores de la enseña de azul y amarillo estructuraron el inédito marcador de 17-0. “Independiente de la forma en que se consiguió este resultado desusado, representa la mayor victoria alcanzada por equipo de Everton alguno, tanto en la época amateur con en la época profesional” [3].
El 14 de mayo se definió en el grupo la clasificación a semifinales entre sus dos líderes, Everton y Audax Italiano, con triunfo para el representativo de la colonia italiana por 2-0.
Posteriormente, el día 18 de mayo, en un desafío amistoso efectuado en el Estadio El Tranque, se vieron las caras por primera vez en la temporada Everton y Unión Española, venciendo los oro y cielo por 3-1. Lo singular de este partido fue la muchedumbre que concurrió a ovacionar a Jorge Robledo, centrodelantero que asistió a recibir un homenaje por motivo de que venía procedente desde Inglaterra a defender a la selección nacional en la próxima Copa del Mundo.
Everton campeón de la Copa Torino
En el mes de junio Everton participa en un cuadrangular amistoso llamado Copa Torino, donde también intervienen Santiago Wanderers, Unión Española y Colo-Colo. En su debut, el día 9 de junio y en el Estadio Santa Laura, los viñamarinos le repiten la dosis de 3-1 a los hispanos. Después, el 18 de junio y en el Estadio Valparaíso, Everton bate al cacique por 2-0. La final de la Copa Torino se disputa en el Estadio El Tranque ante Santiago Wanderers, también vencedor sobre rojos y blancos, el 24 de junio, día del aniversario 41 de la tradicional institución que viste camiseta azul con franja horizontal amarilla. Esta vez, con alineaciones estelares y sin irregularidades, fue victoria de la escuadra de Viña del Mar por 3-1, con dos goles marcados por Meléndez y uno de Báez. Meléndez había sido el último futbolista eliminado de la delegación chilena que viajó a representar al fútbol chileno en el Mundial de Brasil.
Las primeras fechas del torneo de 1950
El debut de los viñamarinos fue el 16 de julio, en el Estadio Nacional y ante Colo-Colo, en el que reaparecieron sus cinco seleccionados. Fue un lance de acciones parejas y que culminó con una igualdad 2-2, con todos los goles marcados en el segundo tiempo. En el forastero, las dos anotaciones fueron obra del joven puntero derecho Juan Pilonitis, que provenía del equipo de la Armada. La prensa deportiva, consigna ya en la primera fecha los atributos que sostuvieron la notable campaña que estaba recién en sus inicios: un conjunto con vocación ofensiva, buen entendimiento entre sus líneas de juego y solvencia defensiva.
El primer compromiso de la competencia en el Estadio El Tranque es el 23 de julio, ante Universidad de Chile, que se zanjó con un triunfo local por 2-1, con conversiones de Fernando Hurtado y Segundo Morales. Luego, el 30 de julio, en una nueva versión del clásico porteño, esta vez por el campeonato nacional, en el Estadio Valparaíso y con 16.898 asistentes controlados. Los verdes del puerto, que arribaron entre los líderes con dos victorias en dos partidos, se impusieron por 3-1. El descuento fue marcado por Meléndez, de penal. Transcurridas tres fechas hay tres punteros con canasta limpia: Santiago Morning, Magallanes y Santiago Wanderers.
En la siguiente jornada Everton se saca los balazos derrotando al Audax Italiano por 4-2 en Viña del Mar el 6 de agosto, con un notable desempeño de Meléndez, autor de dos goles. Las otras conquistas fueron de Ponce y Morales. Fue el primer triunfo de Everton ante el conjunto itálico en cinco años. Mientras, Santiago Wanderers al doblegar en duelo de líderes a Magallanes, compartía el primer lugar con Santiago Morning.
El 20 de agosto, los de azul y amarillo sucumben en el Estadio Independencia ante el encumbrado Magallanes, que gana por 3-1. El único gol de la visita lo hizo Pilonitis. Esa misma semana el argentino José María Lourido, entreala de la selección de Mendoza, pasó las pruebas para ser contratado en la tienda viñamarina. Lourido, que debuta el 27 de agosto en el deslucido empate 1-1 ante Green Cross en El Tranque con otro gol de Pilonitis, se constituiría en uno de los pilares de la temporada. Por su parte, en choque entre los líderes, Santiago Morning y Santiago Wanderers igualan 1-1.
El 10 de septiembre y en el Estadio Nacional, el siguiente rival de los oro y cielo es justamente la oncena bohemia, que establece supremacía al imponerse por 4-2. Los descuentos son obra de Cid y Meléndez, éste último de penal. Es otro sólido desempeño del cuadro de la V negra, puntero ahora exclusivo e invicto con seis victorias, varias de ellas por goleada, más un único empate. Además, previamente Santiago Morning se había consagrado campeón de la Copa de Preparación Carlos Varela. En ese instante es, indudablemente, el favorito al título. No obstante, “curiosamente, esa es la última gran actuación de Santiago Morning. Después del 4-2 a Everton, los recoletanos se van por el tobogán. A la semana siguiente les hace cuatro Magallanes. Y después seis Iberia. Nadie podrá detener el derrumbe de los bohemios” [4].
El cambio de rumbo en la campaña oro y cielo
Everton, relegado al séptimo lugar entre los 12 competidores no está entre los candidatos. Sin embargo, a partir de la siguiente fecha el entrenador Martín García hará las modificaciones en la alineación que torcerán la trayectoria reciente hacia el despegue, al punto que únicamente un partido perderá Everton en el resto del certamen. Las variaciones en la formación incluyen la titularidad definitiva de Augusto Arenas, pasando Salvador Biondi al puesto de centrohalf o volante de contención, más la consolidación de Lourido en la delantera y la incorporación del veloz Fernando Hurtado como alero derecho en lugar de Juan Pilonitis.
En el día de festividad patria, 18 de septiembre, los de la ciudad jardín reciben y superan por 4-2 a Ferrobádminton, cuadro que estaba en el cuarto lugar de la tabla de posiciones. Con tres goles de Meléndez y uno de Báez “Everton consiguió un triunfo inobjetable. La segunda parte del cotejo perteneció íntegra a los viñamarinos, que exhibieron un juego práctico y ordenado y aprovecharon muy bien las fallas de la media zaga aurinegra. Así fue como, después de perder en el primer tiempo por uno a cero, en la segunda fracción se colocaron adelante por cuatro a uno. Ferrobádminton descontó cuando faltaban tres minutos para el final” [5].
En la siguiente semana, Everton se traslada al Estadio Independencia para remontar dos veces el marcador y batir por 4-3 al anfitrión, Universidad Católica, campeón vigente del fútbol chileno y que conformaba la base de la selección chilena que intervendría dignamente en la Copa del Mundo menos de tres meses atrás. Las cifras fueron marcadas por Meléndez en dos ocasiones, Cid y Báez. El equipo va tomando forma y vuelo, tal como lo consigna la prensa especializada: “Bien puede decirse que ésta es la presentación más convincente de todas las hechas por el elenco viñamarino en el presente campeonato. Muy trabajadores sus delanteros y muy firme sus halves, Everton hostigó con frecuencia a los estudiantes y los obligó a un intenso trabajo defensivo. El score muy ajustado -cuatro a tres-, no parece estar de acuerdo con la superioridad mostrada por el quinteto ofensivo costeño, que burló con habilidad a las líneas posteriores de su adversario. De los cuatro tiros penales que cobró el árbitro, Meléndez perdió dos” [6].
“El primero de octubre, Everton recibió a la Unión Española e igualó uno a uno. Fue un cotejo que tuvo de todo, empezando por el mal arbitraje del señor Claudio Vicuña; la gran actuación del portero hispano Hernán Fernández que salvó continuamente a su equipo de los ataques oro y cielo; la fractura de peroné de Elías Cid, en un choque casual con el defensa Rosamel Miranda; un gol mal anulado a Morales que pudo desnivelar el encuentro a favor de los viñamarinos; el autogol de Juan García que abrió la cuenta para los hispanos; y el gol increíble que se perdió el delantero hispano Mario Lorca, quien tras eludir al meta Carlos Espinoza, dentro del área chica, elevó por sobre el horizontal” [7].
La primera rueda culmina con un empate 1-1 ante Iberia, el 7 de octubre en el Estadio Independencia. El gol lo marcó Ponce. Tras 11 jornadas, la entidad auriazul ocupa el sexto lugar con 12 puntos, producto de cuatro victorias, cuatro empates y tres caídas. El puntero es Santiago Morning, que viene desinflándose. Un punto detrás del líder están tres equipos que serán protagonistas durante la segunda rueda: Colo-Colo, Unión Española y Santiago Wanderers.
La segunda rueda
Comienza el 15 de octubre para Everton frente a Colo-Colo en el Estadio El Tranque lleno con 11.772 espectadores controlados, sellando una paridad en blanco en un encuentro de un tiempo para cada uno. En el primero, los de la ciudad balneario lucieron, aunque desperdiciaron muchas buenas oportunidades, pero en el segundo los albos fueron dueños de la posesión y del campo.
Tras tres empates consecutivos, el reimpulso azul y amarillo llega el 21 de octubre al vencer en el Estadio Santa Laura contundentemente por 5-2 a Universidad de Chile, ubicada por aquel entonces en el penúltimo lugar de las colocaciones. Las anotaciones fueron registros de Morales en dos veces, el segundo de penal, más Pilonitis, Meléndez y Lourido. “Everton es un buen cuadro, sabe jugar al fútbol, tiene una defensa firme y cuenta con un centro medio que es un valor auténtico. No hay duda de que los de Viña del Mar, aún sin un enemigo serio al frente, accionaron con desenvoltura y dejaron una impresión muy favorable” [8]. Por su parte, encadenando una racha de goleadas, Unión Española se hizo del liderato en solitario y adquiere la chapa de candidato entre los aficionados.
A la semana siguiente, el día 28 de octubre, en el Estadio El Tranque repleto de público hasta en el cerro por sobre la galería homónima, con 15.023 personas registradas, Everton se impone por 2-0 al sublíder, Santiago Wanderers, con goles de Ponce y Báez, ambos en el primer tiempo. Los elogios abundan en la prensa deportiva: “Everton ha estado haciendo demostraciones muy convincentes, jugando con habilidad y armonía. Biondi, el centro medio de Everton, fue la gran figura en el clásico del fútbol porteño. Llenó el centro de la cancha y orientó el juego de los oro y cielo. Y casi podría decirse que la superioridad de Everton se basó en su línea media, pujante y completa. Este excelente half ha cumplido este año una campaña muy convincente” [9]. A su vez, los rojos de la Plaza Chacabuco pasan por encima de Colo-Colo superándolo por 4-0 y sacan una ventaja de tres puntos en la tabla. Es una ventaja sensible, considerando que cada partido ganado cosechaba dos puntos en vez de los tres actuales.
Salvador Biondi, capitán de Everton, elegido en el quinto lugar del ranking confeccionado en la Revista Estadio 399 para los futbolistas en Chile del año 1950. Es el mejor mediocampista del fútbol chileno en el ranking anual, antecedido por tres delanteros -René Meléndez entre ellos- y un guardavallas (portada revista Estadio 396, 16/12/1950).
El día 5 de noviembre los de azul y amarillo se trasladan al Estadio Santa Laura, en donde con dos anotaciones de José María Lourido, igualan 2-2 con Audax Italiano, que opuso bravura y tesón al juego más combinado, de más orden y precisión, por parte de los viñamarinos.
En la fecha a continuación, el día 12 de noviembre, Everton recibe a Magallanes, adversario peligroso que está ubicado en el tercer lugar de la tabla de posiciones. Es una victoria por 4-2 sobre los albicelestes, concretada merced a dos goles cercanos al epílogo de la contienda. Lourido, Ponce en dos oportunidades y Hurtado marcaron en aquella cálida tarde primaveral. La siguiente semblanza del periodismo sobre esa jornada permite hacerse una idea de las virtudes colectivas desplegadas por el conjunto de la ciudad jardín, ensalzadas en virtud de sus dos engranajes fundamentales, Biondi y Meléndez: “El once del balneario juega buen fútbol, armónico, elegante, vistoso y además muy incisivo. La delantera es hábil y cuenta con gente que sabe disparar, que sabe sacarse de encima cualquier custodia y que evoluciona con simplicidad, pero astutamente. Todos allí se complementan, ya que el terceto central tiene dominio de pelota y los punteros son expeditivos y prácticos. Posee también Everton un centro medio de gran jerarquía, un señor del centro de la cancha, que está en las duras y en las maduras, que es un firme puntal en la defensa y un director de juego magnífico. Biondi impone, Biondi empuja y es maestro en el contragolpe. Él dirige todo el team, mientras Meléndez, con sus notables condiciones, dirige el quinteto de ataque” [10].
En aquella jornada, Everton desplazó a los carabeleros del tercer lugar de las calificaciones, alcanzando su ubicación más elevada hasta entonces en el certamen. No obstante, hubo otro hito significativo: Unión Española, el líder solitario, en racha y escapado, iguala 3-3 con el colista, Universidad de Chile, en un cotejo que ganaba cómodamente por 3-0. Ese empate desorientó a los hispanos.
Después de nueve fechas sin derrotas, cuando se está alimentando la ilusión en sus huestes, los oro y cielo sucumben el 18 de noviembre en el Estadio Independencia ante Green Cross, que vence por 2-1. El descuento fue obra de Sergio Álvarez. Para infortunio de los de azul y amarillo, Ponce malogró un lanzamiento penal, tapado magistralmente por el meta albiverde. Sin embargo, Unión Española perdió con Audax Italiano, cediendo un invicto de 12 jornadas, con el agravante para los rojos de encadenar dos fechas con sabor amargo y que ahora les apareció compañía en el liderato: Colo-Colo, embalado en una racha de tres victorias y que ahora goza del favoritismo ante el reciente extravío de los hispanos. Quedan cinco fechas para el cierre. Aunque el representativo de la colonia española y el elenco popular le llevan cuatro puntos de ventaja a los clubes de la costa, Everton y Santiago Wanderers, éstos no arriarán su espíritu y proseguirán la lucha.
Juan García, back central y baluarte de la defensa de Everton 1950 (portada revista Estadio 402, 27/01/1951).
La espectacular arremetida viñamarina
El 2 de diciembre se estrena la temporada nocturna en El Tranque, batiendo Everton por 2-1 a Santiago Morning, con conquistas de Ponce y Hurtado de penal. “No cabe duda de que, durante todo el transcurso del encuentro, el team local fue el mejor y su ventaja se justificó ampliamente. Meléndez estuvo bastante activo y fue una constante pesadilla para la defensa bohemia. Y el primer gol fue obra suya: llevaba su firma. Sirvió Hurtado un tiro libre, y Meléndez, que recogió el pase, realizó una maniobra muy veloz, dejando a Ponce cortado solo rumbo al arco, fusilando al portero” [11]. A su vez, Unión Española supera con angustia el colista Iberia, mientras Colo-Colo cae con Ferrobádminton y Santiago Wanderers iguala con Audax Italiano, que va quinto en las colocaciones.
A la fecha siguiente, el 18 de diciembre, los de la ciudad jardín doblegan por 2-1 en el Estadio Nacional al envalentonado Ferrobádminton, en una cerrada disputa. Al tempranero gol de Lourido le siguió la paridad aurinegra en pleno primer tiempo. Meléndez, a cinco minutos del final, desniveló mediante una de sus marcas registradas, el tiro libre. “Everton y Ferrobádminton brindaron dos tiempos vistosos. De juego veloz y emotivo. En que abundaron los trances de riesgo en los dos pórticos. Buenas tapadas de Carlos Espinoza y Raúl Coloma, taponazos en los palos y despejes desesperados. Justamente lo que constituye el condimento más sabroso de una lid futbolística. Siempre existió equilibrio, además en las acciones. Se vio equiparidad en todo, en consecuencia. Menos en el score. Porque cuando ya se pensaba en un empate, Meléndez con impresionante tiro libre resolvió el pleito” [12]. El torneo se encendió con la derrota de los hispanos ante Santiago Wanderers y el triunfo de Colo-Colo ante Green Cross, que le permite al cacique trepar otra vez a la cima, compartiendo el privilegio con los rojos. Everton está dos puntos atrás de ambos y los caturros siguen expectantes tres puntos debajo de los líderes. Quedan tres jornadas todavía y el calendario más benigno en el papel lo tiene la escuadra popular.
No obstante, aparece Universidad de Chile, penúltima en la tabla, que sorprende al imponerse sobre Colo-Colo inapelablemente por 2-0. Entonces, los viñamarinos, al apabullar el sábado 23 de diciembre en el Estadio El Tranque por 5-0 a Universidad Católica, con tantos de Lourido, Hurtado, Ponce y Meléndez en dos ocasiones, avanzan hasta el subliderato junto a los albos. Están dos puntos debajo de Unión Española, vencedora ante Magallanes. Los verdes del puerto, al imponerse sobre Ferrobádminton, tampoco cejan en la disputa.
Los oro y cielo se miden con los hispanos en el último día del año, el 31 de diciembre, por la penúltima fecha. La noche anterior el cacique igualó con el colista Iberia, por lo que una eventual victoria de los rojos de la Plaza Chacabuco ante los de la ciudad balneario conllevaría la consagración y la vuelta olímpica para los del barrio metropolitano de Independencia. Sin embargo, los que sonríen son los de azul y amarillo al superar ampliamente por 3-0 a su rival, al que alcanzan en lo más alto de la tabla de posiciones. Dos goles de Germán Báez y un autogol de Valentín Beperet estructuraron el guarismo. Si bien comenzó mejor la Unión, dándole abundante trabajo a Espinoza, tras la apertura de la cuenta en pleno primer tiempo se armó Everton, cambiando drásticamente el trámite del juego al controlar las acciones poniendo a trabajar duro y parejo a Hernán Fernández, el meta hispano. “El once viñamarino replicó con tanta calidad, que puede afirmarse que en la última media hora el espectáculo corrió por su cuenta. Todavía hubo otro gol de Báez, pero no fue eso lo más importante. Lo encomiable resultó la insospechada diferencia de procedimientos observada en los antagonistas. La Unión, cada vez más desorganizada, sin moral combativa y presa del descontrol. Everton, seguro, aplomado, jugando con soltura y practicando buen fútbol. Por eso gustó tanto la faena del vencedor. No sólo por la elocuencia del marcador, sino por la categoría de su labor” [13].
A falta de una jornada para el cierre de la competencia de 1950, es primera vez que Everton ocupa el primer lugar de la tabla de posiciones desde que se afilió a la ACF en el año 1944. Por su parte, Santiago Wanderers sucumbe ante Universidad de Chile, convertida en el verdugo de varios favoritos.
En la última fecha, los auriazules de la cuidad jardín y los rojos de la Plaza Chacabuco, igualados en la cima, vencen en sus lances. El día 6 de enero del año 1951, en el Estadio El Tranque rebosante con 12.629 espectadores controlados, Everton vapulea por un expresivo 7-0 a Iberia con René Meléndez soberbio, autor de cuatro goles; las otras cifras las marcaron Lourido, Ponce y Hurtado. La crónica deportiva plasmó en el comentario de esta goleada la siguiente síntesis de la evolución oro y cielo en el torneo: “Everton, a medida que avanzó el campeonato, fue acercándose más a lo que ha llegado a ser en las últimas fechas. Luego de un vacilante comienzo, fue dando estructura al equipo, solucionando con inteligencia los vacíos que presentaba y buscando la mejor manera de rendir, sin perder su característica fundamental, de elenco que juega bien al fútbol. La delantera fue amoldándose, ganando en velocidad y jugando más en profundidad. Jugando más al hueco y menos al pie, y contando con un jugador que improvisa y sorprende, que, con un sentido táctico innato, desarticula a las defensas -Meléndez-, la ofensiva viñamarina se fue haciendo más práctica y más rendidora en cifras” [14].
El periodista no detiene sus alabanzas sobre el oriundo de María Elena: “En su tercer gol, Meléndez se fue por el costado derecho, hacia adelante. Ponce se abrió entonces para ocupar la plaza de Hurtado que estaba en el centro, y todos esperaron que Meléndez lo habilitara. Avanzaron ambos unos metros y, sorpresivamente, Meléndez rumbeó hacia el centro y se incrustó en la defensa ibérica. Con chispeante maniobra, se metió por entre los zagueros y, ya encima del arco, esperó la salida del portero y lo batió levantándole la pelota. Estaba retratado Meléndez en esa jugada: el centrodelantero de las sorpresas, el que nunca hace la misma jugada y sale siempre con algo inspirado” [15].
René Meléndez anotó cuatro goles en la goleada 7-0 de Everton sobre Iberia. El tercero de ellos, un golazo con el sello de su creatividad y exquisita técnica (portada revista Estadio 404, 10/02/1951).
Aquel 7-0 que Everton le endilgó a Iberia, constituye un récord aún vigente al día de la publicación de este artículo: es el marcador a favor más abultado que dispone la tienda oro y cielo en todo su largo recorrido por el campeonato nacional de fútbol profesional.
La arremetida del conjunto que viste de azul y amarillo es exuberante, ganando sus últimos cinco desafíos, destacando los últimos tres en donde marca 15 goles y se mantiene con la valla invicta.
Dándole caza a Unión Española, Everton forzó un pleito de definición, instancia que no ocurría desde el primer certamen del fútbol profesional chileno, en 1933, disputado en aquel entonces tras una exclusiva rueda de apenas siete fechas. “Pero esta vez había sido mucho más emocionante. Había más equipos. El campeonato tenía toda la seriedad del caso. Sucesivamente, Santiago Morning, Unión Española y Colo-Colo habían sido favoritos para la afición. En el último tramo, Everton había mostrado que además de fútbol y goles tenía resistencia física y su campaña de tierra derecha era envidiable” [16].
El partido decisivo
El día 14 de enero del año 1951, ante una multitud de 42.551 asistentes registrados en el Estadio Nacional, ambas oncenas salieron al césped a dirimir el título.
Fuerzas parejas en términos generales, la posesión en el primer tiempo la tuvo Unión Española, lo que obligó mayoritariamente a Everton a replegar sus líneas. No obstante, las acciones de peligro estuvieron equilibradas en ambas áreas durante la primera mitad, siendo la más nítida para los oro y cielo un tiro rasante de Meléndez a los 10’ que dio en la base de un vertical, mientras la mejor opción de los rojos fue a los 34’ en triple instancia consecutiva dentro de la misma jugada.
En el primer tiempo las oportunidades claras de gol fueron ocho para los de la ciudad jardín y siete para los del barrio Independencia. Ambos metas, Carlos Espinoza y Hernán Fernández, que fieles al estilo imperante a mediados del siglo XX jugaban sin guantes, se lucieron varias veces durante la primeros 45’, explicando así el tanteador parcial en blanco.
En el segundo lapso Everton mostró un mayor predominio de las acciones, aunque nuevamente las ocasiones de gol estuvieron equilibradas en ambas áreas. En este período, la más clara para los de la ciudad balneario fue a los 78’ mediante un cabezazo de Augusto Arenas que remeció un vertical, mientras que la más límpida de los hispanos fue conjurada espectacularmente por Espinoza a los 69’ ante un ajustado disparo de Benito Armingol. Seis oportunidades dispusieron ambas escuadras en el segundo período para inaugurar el marcador, sin conseguirlo gracias al notable rendimiento de ambos porteros.
Por primera vez en partidos oficiales disputados en Chile, se requirió jugar el tiempo suplementario de 30’. Entonces, se evidenció una mejor disposición y preparación física de los oro y cielo, que tenían un plantel más joven y la moral en alto debido a la racha con la que cerraron las últimas jornadas de la segunda rueda del torneo. En el tiempo extra los viñamarinos dispusieron de ocho oportunidades de gol, contra dos de sus adversarios.
El desnivel llegó a los 103’, obra de René Meléndez, quien en brillante acción personal tras una precisa habilitación de Lourido se fue en demanda de la portería rival, eludiendo con pericia a Fernández e ingresando con el balón dominado al arco, desatando así la euforia de la hinchada de azul y amarillo. “Pocos de los muchos goles que haría Meléndez en su carrera podrían compararse en intensidad, en trascendencia y en calidad al que marcó para decidir el título de campeón de 1950. Todo su dominio técnico, su sentido del fútbol y de la oportunidad, además de su sangre fría, estuvieron presentes para derrotar la valla de Unión Española en esa memorable jornada” [17].
Tras el celebrado tanto de su insigne centrodelantero, Everton estuvo más cerca del segundo gol que Unión Española de igualar, pero el marcador no se movería más.
UNIÓN ESPAÑOLA 0-1 EVERTON
14/01/1951. Definición por el título de Chile de 1950. Estadio Nacional. Público: 42.551. Árbitro: William Crawford (Ing). 16:00 hrs.
UNIÓN ESPAÑOLA: Hernán Fernández; Américo Azares, Isaac Fernández; Orlando Ibáñez, Rosamel Miranda, Valentín Beperet; José Dunivicher, Mario Lorca, Carlos Rodolfo Rojas, Atilio Cremaschi y Benito Armingol. DT Isidro Lángara.
EVERTON: Carlos Espinoza; Juan García, Daniel Torres; Jorge Barraza, Salvador Biondi, Augusto Arenas; Fernando Hurtado, Enrique Ponce, René Meléndez, José María Lourido y Germán Báez. DT Martín García.
GOL: 103’ R. Meléndez (EV).
La voz de los campeones de 1950
El Presidente de la institución, Sr. Óscar Marín, declaró la relevancia del logro: “Para nosotros ha sido una triple victoria. Triple porque, primero, ganamos el campeonato oficial; segundo, porque ganamos la definición y tercero porque la victoria fue conseguida en Santiago” [18].
El entrenador Martín García plasmó una ajustada síntesis del compromiso: “El partido fue muy difícil. El español que encontramos esta tarde no es el mismo que vencimos en forma fácil el día de año nuevo. El que hacía el primer gol ganaba porque la lucha estaba equilibrada. Lo hicimos nosotros y eso fue todo” [19].
El capitán oro y cielo, Salvador Biondi, también remarcó los valores de los vencedores en la contienda y la dignidad del vencido elenco hispano: “Todos los muchachos nuestros se jugaron enteros. Todos, todos sin excepción jugaron bien. Del rival, para mí todos los jugadores de la Unión Española fueron difíciles. El equipo de la Unión hizo el mejor partido que le he visto” [20].
El portero Carlos Espinoza apuntó a la fortaleza de los defensas y el apoyo de los forofos viñamarinos: “Yo creo que la suerte influye mucho en estas cosas. La suerte y un par de buenos backs. Y los hinchas. Uno se siente respaldado, seguro, seguro de sí mismo, cuando juega en un ambiente así” [21].
El lateral Jorge Barraza recalcó al sentido colectivo: “Si hicimos algo grande, fue porque todos somos compañeros. Porque nadie quiere ser más importante que los otros” [22].
El entreala izquierdo, José María Lourido, enfatizó la virtud de la amistad presente en el plantel y señaló el apoyo de la hinchada: “Si ganamos fue porque todos éramos dignos de vencer. Además, hay una cosa que es más linda que el título, y es la amistad. Viña es una ciudad excepcional, el público merece lo mejor y se lo dimos. Sin ese estímulo, no creo que fuéramos campeones. Ahora, yo estoy contento, claro. Pero no me hago ilusiones. El campeonato no lo gané yo ni nadie. Lo ganó el equipo” [23].
El entreala derecho, Luis Enrique Ponce, junto con enfatizar la simbiosis de fraternidad que poseía el equipo, describió su rol táctico que bien explica su humildad y su apodo de ‘Motorcito’: “Estoy contento en Viña. Existe una hermandad completa entre los jugadores y en ese ambiente no es difícil triunfar. Y si a mí me encomiendan casi siempre las misiones más pesadas, ello me satisface doblemente. Porque indica confianza en mis medios y mi preparación física. No todos pueden lucir igual en un equipo de fútbol. Pero en Everton existe amplia comprensión y los parabienes son siempre para todos. Ello reconforta y estimula” [24].
Reflexión final
Tras el último lugar en el campeonato nacional de 1947, que no contemplaba descenso, Everton se reorganizó: el doctor Óscar Marín asumió la Presidencia y le entregó a un futbolista activo, Martín García, la responsabilidad de debutar como director técnico del primer equipo.
Ambos coincidieron en reformular notoriamente la conformación del plantel, dando de baja a muchos de sus integrantes, que si bien poseían credenciales y prestigio, no rindieron colectivamente, e iniciaron una política de contratación con base de la búsqueda de novatos y jóvenes talentos por todo Chile, incluyendo desde luego la Provincia de Valparaíso. Por ejemplo, en 1948 llegó desde el norte René Meléndez con 19 años. Desde Argentina, el mismo año, arribó Salvador Biondi con 22. Con las excepciones de Germán Báez, Elías Cid, Juan García y Daniel Torres, los futbolistas de Everton campeón de Chile en 1950 no habían jugado en el fútbol profesional chileno antes de 1948.
Óscar Marín y Martín García creían firmemente en la camaradería. Tanta confianza depositó el entrenador en sus jugadores, que el plantel nunca se concentró antes de un partido. Los oro y cielo encontraron la química para ser un gran equipo, que tuvo el mérito de ser el primero de provincia en alzar el título nacional con el agregado de hacerlo en una competencia vibrante, definida, por primera vez en Chile, en un encuentro extra a estadio lleno y en tiempo suplementario.
Everton, la institución que estuvo en receso entre mediados de 1937 y mediados de 1942, concretó la hazaña. No es poco, considerando el centralismo que imperaba con el fútbol de Santiago durante las primeras décadas del profesionalismo.
Fuentes y referencias
Diario La Unión de Valparaíso, 3 de febrero de 1950, p. 1.
Diario El Mercurio, 22 de octubre de 2017, suplemento Deportes, p. 8.
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