A 35 años de un hecho histórico, el regreso de la Selección de Hungría a Rancagua y la última visita a Chile de un equipo de la URSS.
La historia del fútbol chileno suele narrarse desde los grandes escenarios y desde los clubes que concentran títulos, recursos y atención mediática. Sin embargo, existe una historia paralela (más silenciosa pero profundamente significativa), que se escribe desde las ciudades de provincia. Rancagua y el Club Deportivo O’Higgins son parte esencial de ese relato. Cada incursión internacional del club celeste no solo representó un desafío deportivo, sino también un acontecimiento cultural y social para una ciudad que, a través del fútbol, buscó afirmarse en el mapa nacional e internacional.
En el verano de 1991, ocurrió algo inédito para un club de provincia. Suerte de organización improvisada, o apuro en concretar potenciales negocios comerciales y aprovechar la apertura con mercados exóticos. En febrero de 1991, llegó una invitación al reducto donde se encontraba en pretemporada el equipo rancagüino para participar de forma inesperada de un torneo internacional.
Para O´Higgins este sería el segundo de toda su historia. En su racconto histórico, los celestes tuvieron su primera experiencia por el año 1965, cuando se realizó el cuadrangular Santiago/Rancagua entre el 29 de junio y el 4 de julio. En aquella ocasión la ciudad histórica se engalanó para recibir como anfitrión (en su calidad de campeón de la segunda división del fútbol chileno) a la Universidad de Chile (Campeón de la primera división de 1964), Unión Española (sexto de ese mismo torneo) y a Racing de Montevideo (noveno del torneo local uruguayo ese mismo año). Este cuadrangular se disputó en el contexto de que el torneo nacional en esas fechas se había suspendido por la preparación de la Selección Chilena de fútbol para la Copa del Mundo de Inglaterra 1966. O’Higgins hizo una más que honorable presentación obteniendo el segundo lugar del torneo, siendo superado solo por Racing de Montevideo. Para un equipo de provincia siempre será un hecho inédito, marcante para una ciudad de unos miles de habitantes, que por aquella época veía madurar un equipo en proceso de generar una historia enriquecedora.
Tabla de posiciones del torneo:
La contienda comienza en Macul:
La historia se repite en 1991, pero de una forma quizás más controversial, dado los acontecimientos históricos que se venían sucediendo en Chile por aquellos años. Comenzaba un nuevo período político después de 17 años y la “supuesta” democracia prevalecía en todo ámbito, generando cambios sobre todo para aquellos que veían en esa apertura, una oportunidad de negocios y vínculos comerciales con los países del otro lado de la cortina de hierro. Fue así como un empresario y dirigente deportivo, parte de la dirigencia de Colo Colo de esos años, vio el interés de diferentes marcas soviéticas en nuestro mercado nacional y la oportunidad de ocupar la camiseta del cuadro popular como vitrina, en una interesante estrategia publicitaria. Es así como los fabricantes de vehículos LADA KAMAZ (a través de Peter Dragicevic), consumaron el negocio para el club albo. Aprovechando esta instancia en términos estratégicos y comunicacionales, se sumó a esta aventura la línea aérea soviética Aeroflot, que organizó un torneo veraniego que podría atraer a potenciales clientes a través de sus servicios trasatlánticos, lo que le permitiría consolidarse en el mercado latinoamericano. Bajo este contexto se diseña una Copa tipo Carranza, con la problemática organizativa de coordinar la llegada de los equipos que participarían en dichos amistosos.
Indudablemente que el campeón vigente de Chile debía estar presente: Colo-Colo (ganador del torneo nacional de 1990, dirigido por Mirko Jozik). Sin embargo, el segundo equipo nacional que debía integrarse a este cuadrangular fue un misterio hasta último momento, sobre todo porque las fechas del torneo complicaban a la mayoría de los clubes de Santiago por estar en pretemporada y porque el intento de traer otro equipo extranjero se diluyó en las gestiones. Un llamado sorpresivo al recinto de “La Leonera” (ubicada en la región de O’Higgins) recibió el técnico Nelson Acosta, que se encontraba en la planificación de los desafíos del cuadro rancagüino para ese año y en plena etapa de preparación del plantel, con una pretemporada dura en las faldas de los cerros cordilleranos, mientras que Ítalo Traverso (preparador físico) trataba de potenciar la fortaleza física del equipo.
La invitación a los celestes se justificaba en que habían realizado un digno torneo en la temporada anterior, con un cuarto lugar, clasificando a la liguilla pre- Copa Libertadores de América
Por su parte, los representantes del otro lado de la cortina de hierro eran clubes interesantes pero con poco renombre futbolístico, como era el caso del Shinnik Yaroslavi de la Unión Soviética (militante de la segunda división de la superpotencia), oriundo de la ciudad de Yaroslavi y que había terminado en sexto lugar de la Liga Pervaya de 1990, sin obtener el anhelado ascenso a la serie A. Dirigido por Stanislav Petrovich Vorotilin, (ex jugador de Shinnik y del Dínamo de Moscú), reclutó un plantel que se destacó principalmente por un juego agresivo en el cual brillaba en aquella temporada Yuri Moiseev quien tendría una destacada participación en el cuadrangular.
El otro club participante fue la Selección de Hungría, cuya Federación aceptó la invitación de realizar una gira por Sudamérica integrando jugadores locales, mayoritariamente menores de 23 años, pensando muy temprano en las clasificatorias para el Mundial de Fútbol de Estados Unidos 94, y que había comenzado su gira por Sudamérica enfrentando a la Selección Argentina de Alfio Basile cayendo 0 a 2. Del conjunto magiar, solo su técnico Kálman Mészöly, era un conocedor de tierras andinas ya que participó del Mundial de 1962 en Chile, cuya base de operaciones en aquella época se instaló en la ciudad de Rengo. Mészöly fue parte del mejor partido del Mundial de aquel año, frente a Inglaterra (con triunfo magiar por 2-1) donde Hungría presentó un futbol exquisito de ver y del cual aún recordaban con cariño los propios habitantes de Rengo, y en general, toda la región de O´Higgins.
Las principales novedades de Colo Colo en la previa del Torneo denominado “Copa Aeroflot” fueron la incorporación para ese año de Leonel Herrera y Luis “Lucho” Pérez, refuerzos que acompañaban al plantel base desde el inicio de su participación en Copa Libertadores de América ante Deportes Concepción (0 – 0), días antes. Daniel Morón, Miguel Ramírez, Lizardo Garrido, Marcelo Barticciotto y Rubén Espinoza eran los jugadores ancla para el inicio del torneo. Por su parte, O´Higgins de Rancagua contaba con el delantero peruano Ronald Baroni, el recién llegado Carlos Gustavo De Luca, unos jóvenes Jaime Riveros, Jorge “Choche” Gómez, Aníbal “Tunga” González y Nelson Tapia, como también los experimentados Mauro Meléndez, Joel Molina y el habilidoso argentino Roque Alfaro.
El cuadrangular Comienza en Macul:
El torneo comenzó el sábado 23 de febrero en el Estadio Monumental, ante poco más de 17 mil personas y con casi más de 300 hinchas del cuadro celeste, para el partido preliminar entre O´Higgins y el Shinnik, donde la escuadra rusa, mucho más avezada en los primeros minutos abre el marcador, cuando Yuri Moiseev bate de cabeza al portero Nelson Tapia (14’), en un gol inesperado para la saga capitaneada por Mauro Meléndez. El cuadro de la ciudad histórica, con síntomas de una pretemporada dura, sucumbía al ritmo de juego impuesto por los rusos, que ganaban todas las pelotas divididas y generaban más acciones de peligro. El segundo tiempo no fue tan diferente, el gol del Shinnik ampliaba el marcador muy temprano nuevamente de la mano de Moiseev ahora con un disparo cruzado dejando parado a Nelson Tapia que miraba como la pelota se metía en el palo contrario. El triunfo de los rusos fue inapelable y los cambios de Nelson Acosta con el ingreso de Gustavo De Luca y Ronald Baroni, no lograron inquietar la portería soviética, que debutaba con tranquilidad en suelo chileno con un triunfo de 2 a 0.
El resumen de los primeros encuentros dejó al equipo ruso con una gran impresión de juego, con solo dos días de haber llegado al país después de un largo vuelo, se las arreglaron para mostrar un futbol aguerrido y de buen nivel. O’Higgins en tanto mostró pocas sorpresas sobre todo por estar recuperándose de una pretemporada que los tomó por sorpresa frete a un equipo competitivo, eso no mermó la idea del potencial de los celestes con atisbos de buen fútbol a ratos y una riqueza de individualidades que hacía prometer un buen campeonato ese año.
O´HIGGINS 0-2 SHINNIK YAROSLAVI
23/02/1991. Partido preliminar primera fecha Copa Aeroflot. Estadio Monumental. Santiago de Chile.
Público: 17.800. Recaudación: $ 12.772.250. Socios Colo Colo: 1.608. Socios O´Higgins: 175. Árbitro: Juan Pablo Torrens
O´HIGGINS: Tapia; Gómez, Fuentes, Meléndez, Molina; Cornejo, Retamar (46’ Hoffmann), Alfaro (46’ Casanova), Medina (61’ Baroni); Carreño y A. González (58’ De Luca). DT Nelson Acosta.
SHINNIK: Kramatov; Makarov, Morosov, Bilieletdinov, Smorgtchov; Kasmin (80’ Smirnov), Savadiski (86’ Martianov), Nikkitin; Closev, Moiseev (76’ Pamasov) y Gladischev. DT Vorotilin Stenialev.
Goles: 14′ y 56′ Moiseev (SHI)
En el partido de fondo (y con un marco de público veraniego), Colo-Colo hacía frente a la Selección de Hungría, la cual no mostró el nivel competitivo que se esperaba para un combinado de su envergadura. Esto permitió que en el primer tiempo los desbordes de Gabriel Mendoza alimentaran las embestidas de Sergio Salgado y Marcelo Baticciotto, que se movían hábilmente en todo el frente del ataque albo, y que tal como en el partido preliminar, antes de los 15 minutos, ya tuviésemos una pelota en la red, con un zurdazo potente y furibundo de Barticciotto desde el borde del área, batiendo al portero Zsolt Petry que nada pudo hacer. El segundo tiempo fue un trámite sin tantas emociones en ambos arcos, hasta que una inspiración del delantero del Ferencváros de Budapest, Pál Fischer, puso el empate al minuto 35, generando la sorpresa en el Estadio Monumental. Con la salida de Barticciotto, quien era el que llevaba más peligro a la portería contraria, Colo-Colo diluyó aún más su juego y no pudo ingeniárselas para vencer la valla húngara (aún con un hombre más), tras la expulsión de Attila Pinter, capitán del equipo forastero.
En Rancagua dio trémula nota:
Dos días después, el cuadrangular continuaba su epílogo en la cancha mundialista del Estadio Codelco El Teniente, ante un público generoso de más de 7 mil aficionados que se acercaron un lunes 25 de febrero, para el preliminar entre la escuadra de O´Higgins y la Selección de Hungría. Para los rancagüinos la oportunidad de jugar contra un equipo europeo no se daba todos los días (y menos en su casa) y para el seleccionado europeo, la remembranza de las épocas de gloria de su fútbol, tal como ocurrió en ese mismo reducto 29 años atrás. Recordemos que Hungría fue parte del grupo D del Mundial de 1962 (junto a Argentina, Inglaterra y Bulgaria). Terminó primero con campaña invicta, ganando dos partidos y empatando el último, con una goleada incluida sobre Bulgaria por 6-1.
Ante este rival, don Nelson Bonifacio Acosta, el astuto y hábil técnico del Celeste, no dejaría pasar esta oportunidad para dejar otro registro histórico en la ciudad frente a un elenco europeo, y dispuso un tridente para el ataque con Carlos Gustavo de Luca, Ronald Baroni y Guillermo Carreño, alimentados por Fernando Cornejo en la creación de juego. Después de varias llegadas de peligro por parte de O´Higgins, fue en una pelota detenida a una distancia de 35 metros que Carreño la transformó en gol con un furibundo zapatazo que se coló en el ángulo, a los 28 minutos del primer tiempo. Hungría, con un juego completamente desarticulado se dedicó a golpear para destruir las jugadas del “capo de Provincias”, que logró finalmente derribar el muro defensivo magiar a los 48 minutos, con un pase – pivoteo de cabeza del argentino De Luca, que termina conectando perfectamente Baroni sentenciando el 2 – 0 definitivo en el juego.
O´Higgins se impuso inobjetablemente a la Selección Húngara, haciendo justicia a un fútbol más agresivo, vertical y con buenas individualidades, destacando el sistema táctico de un 4- 2 -1-3 propuesta por Acosta, que terminó por asegurar el partido con una histórica victoria en Rancagua.
OHIGGINS 2 – 0 SELECCIÓN DE HUNGRÍA
25/02/1991. Partido preliminar – segunda fecha Copa Aeroflot. Estadio Codelco El Teniente. Rancagua.
Público: 7.850. Socios O´Higgins 1.833. Árbitro: Sergio Vásquez.
O´HIGGINS: Trejos, Hoffman ,Figueroa, Fuentes, Molina, Casanova, Cornejo, Gómez (78’ Retamal); Carreño (60’ Lecaros), De Luca (60’ González) y Baroni (65’ Riveros). DT Nelson Acosta.
SELECCIÓN DE HUNGRÍA: Petry; Palaczky, Vaczy, Pizont, Nagy; Bordas, Maroczan (53’ Duro), Galaschak (52’ Kareszturi); Mogyi, Farkas y Bacsi. DT Kalin Maszoly.
Goles: 28’Carreño (TL) y 48’ Baroni (OHI)
El duelo de fondo que protagonizaron Colo-Colo y el Shinnik Yaroslavi, fue de un sabor agridulce sobre todo porque el popular no presentó el mismo entusiasmo que O´Higgins y dio menos valor al encuentro, pensando en justa medida en el compromiso que se avecinaba de Copa Libertadores de América frente a Barcelona de Guayaquil. Jozic dio descanso a algunos jugadores titulares y a otros que se encontraban lesionados como Barticciotto, Raúl Ormeño, Javier Margas, Ricardo Dabrowski y Rubén Martinez. El croata envió al campo de juego a jugadores de la plantilla juvenil, acompañados de Sergio Verdirame, Sergio Salgado, Gabriel Mendoza y Marcelo Ramírez.
El encuentro fue monótono, sin chispa ni peligro en las porterías, con solo una situación anecdótica a los 10 minutos del primer tiempo: Yuri Moiseev en una jugada de mucho fútbol deja tirado a su defensor y remata con mucha fuerza a la portería defendida por Marcelo “Rambo” Ramírez, quien terminó defendiendo con el rostro. Fue tal el impacto que quedo semi aturdido y debió ser reemplazado por Daniel Morón.
El desenlace del encuentro se fue diluyendo quizás por un ritmo de juego afectado por la exigencia de partidos en un lapsus de dos días. El técnico Vorotilin vio que el empate le aseguraba ganar el torneo, por lo que ordenó a sus dirigidos quemar minutos y defender ante un Colo-Colo disminuido y cansado debido a su debut en Copa Libertadores de América ante Deportes Concepción. Terminado el juego, el Shinnik se quedó con los tres trofeos en disputa: el Trofeo Aeroflot, la Copa Independencia y la Copa de la Fruta.
La travesía de Rancagua significó afianzar una mejora considerable en la personalidad de O´Higgins para desafíos de más alta complejidad y demostró estar a la altura de las circunstancias frente a un público apasionado que apoyó hasta el último minuto. Por otro lado, El Shinnik, fatigado por los viajes, mostró sorpresivamente la capacidad de un equipo europeo, sorprendiendo a un Colo-Colo despotenciado por las exigencias del torneo más importante del continente como la Copa Libertadores de América.
Rancagua vivió una de las fiestas deportivas más importantes de su historia y rememoró los recuerdos de buen anfitrión al recibir nuevamente a la Selección Húngara en el mundialista Estadio Codelco El Teniente.
Tabla final del Cuadrangular:
Regreso a Casa
El Shinnik emprendió viaje inmediatamente después de la aventura por Chile para reanudar su participación en el torneo de segunda división de 1991 en Unión Soviética, el cual terminaría en la décimo segunda posición, con más derrotas que victorias, viendo como el FC Rotor Volgograd se coronaba campeón. Por otro lado, La Selección de Hungría no aprovechó la pretemporada en Sudamérica y terminó por no clasificar a la Eurocopa que se disputaría al año siguiente en Suecia. El Celeste de Rancagua, haría más que un digno campeonato, terminando cuarto en el torneo nacional y clasificando a la Liguila Pre- Libertadores junto a Universidad Católica, Deportes Antofagasta y Deportes Concepción, resultando segundo en dicho minitorneo con tres puntos, siendo superados por los cruzados (con seis puntos), lo que no permitió seguir con el sueño copero.
Por su parte, Colo-Colo obtuvo la inédita Copa Libertadores de América, venciendo inapelablemente en la final a Olimpia del Paraguay, para luego disputar la Copa Intercontinental frente a la Estrella Roja de Yugoslavia (campeón vigente de la Copa de Campeones de Europa) un 8 de diciembre de 1991. La historia de ese partido no fue buena para el club albo (cayó por 0-3), pero logró consolidarse posteriormente a nivel internacional, logrando la Recopa Sudamericana (en abril de 1992 ante Cruzeiro en Japón) y la Copa Interamericana venciendo al Puebla de México (en el mes de septiembre del mismo año en partidos de ida y vuelta).
La aventura de la Copa Aeroflot vino a ser una antesala de la experiencia internacional del fútbol chileno en la década de los noventa y permitió revivir las competencias con equipos de otras latitudes. Recuperar aquellos mágicos encuentros celebrados principalmente en Santiago como los torneos de verano (jugados desde 1942), triangulares, cuadrangulares, pentagonales, hexagonales y octogonales. Y valorizar la invitación a clubes de provincia para buscar y fortalecer los roces internacionales competitivos como ocurrió con la participación del Club Deportivo O’Higgins y la ciudad de Rancagua en el cuadrangular Copa Latinoamericana de 1995 (celebrada en Santiago y Rancagua) con Sao Paulo, Colo Colo y Tigres de México (torneo que ganó el equipo brasileño). Una vez más, Rancagua se engalanó de estas experiencias resignificando la importancia de una ciudad que posteriormente fue invitada al ser sede de importantes torneos a nivel de selecciones, consolidando el misticismo en una ciudad que se sigue construyendo hacia el futuro.
Bibliografía
Revista Triunfo, Nro. 246, 25 febrero 1991.
Revista Penal Largo, Copa Aeroflot, 2020.
https://es.wikipedia.org/wiki/Copa_Aeroflot_1991
https://es.wikipedia.org/wiki/Torneo_Internacional_de_Chile
